Riendo con la cebolla,
cantando nanas de madrugada.
Cortando la cebolla a gajos
con la sonrisa desdentada.
Las lágrimas se escurren
y se funden con la carcajada.
Sopa de cebolla, a los pobres,
a los ricos, caramelizada.
Aroma de cebolla y sudor,
olor a cebolla sudada.
Llorando con la cebolla,
cantando nanas de madrugada,
quitando capas y pieles
desnudándola sobre la tabla,
con el filo del cuchillo
dibujando deprisa sonrisas desdentadas.
Riendo con la cebolla,
cantando nanas de madrugada,
humores transparentes
de sangre, sudor, y lágrimas.
Recordando a Miguel Hernández. Las nanas de la cebolla
1 comentario:
Muy buena oda a miguel h.
Publicar un comentario