
Cobardes que se esconden tras su toga de falsa autoestima y una autoridad moral de papel cartón. Cuidado al dar poder a estos sujetos. Seres vacíos que encuentran en el fallo de los demás el espejo en el que se ven guapos.
Escribir puede ser un don o simplemente una capacidad como otra cualquiera, a la que si le echas cuentas es posible que, al menos el escritor, pueda crecer y desarrollarse. Personalmente, empecé a escribir para desahogarme con quince años. Y empecé a usar la prosa poética para no dañar con la sinceridad del asesino en serie y protegerme detrás de las metáforas de mí misma y del otro.
Como siempre hay 'Intelectuales de pacotilla' que intentan psicoanalizarte a través de tu escritura. Eso me repele, porque divagan sin conocer las verdaderas circunstancias del escritor. Medicuchos que diagnostican desde el vacío y que creen que lo escrito es una radiografía del juntaletras. Me río cuando me dicen, "Te expones demasiado, no deberías contar esas cosas". Yo suelo contestar: "Si te has llevado esa impresión, entonces es que lo he hecho bien". El escritor se guarda la carta de la certeza o del adorno de sus escritos. Son sus niños, niños libres desde la cuna. Los prejuicios son del lector. Su riqueza o pobreza se dejan entrever en sus comentarios.
"Quod sibi scribit" (El escritor escribe para sí mismo).
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