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13 nov 2012

INSTANTÁNEAS: La Farola de día

La Farola en Málaga. Foto: YSH

Qué maravillosa es la luz cuando juega con los cristales. La Farola radiante a mediodía. 

Poesía: Pensando de madrugada

En sepia. YSH
Muchos dicen eso de "No llores más",
pero esas lágrimas hacen que se limpien
los faros de tus ojos.
En la noche, la Farola no está encendida.
La sombra asustada por los gritos de su oscura cohorte,
simplemente escuchó sus voces.

Muchos dicen eso de "No llores más",
pero las lágrimas son los ríos de luz
que la sombra necesita
para que la oscuridad deje de ser.

Algunos ojos no desean llorar en soledad,
no porque que escondan manantiales secos.
Sino porque cuando aquel verano,
que hubo tormenta,
aquellas lágrimas,
se guardaron para sobrevivir.
Y resistir el siguiente ciclo.

De esta forma,  el vagabundo no murió de sed,
recorriendo el trayecto que en sueños,
dibujó aquel marinero que susurraba al viento.

"¿Qué es la oscuridad? Simplemente falta de Luz"

¿Qué es la sombra? El reflejo del brillo de la Farola.
¿Qué es la noche? El refugio donde las sombras se vuelven invisibles.
¿Qué es la luz? El punto de encuentro entre el sol y la luna.
¿Quién es el vagabundo? El barco que buscó con la mirada la Farola, la vio apagada y se asustó. Pero, pensó que si había llegado hasta allí en la oscuridad de la noche, ¿qué no haría a la luz del día?
¿Cuál es el refugio natural del agua dulce? El agua salada.
¿Qué hizo el vagabundo al ver la Farola apagada? Comprar una vela para pedir un deseo.
¿Cuál fue ese deseo? Chsssssssst, calla que sino no se cumple.

11 oct 2012

Instantáneas: Soldados y cañas

La Farola al amanecer (Málaga)
¿Quién dijo que a los gatos no les gusta el agua? Esta mañana había un hermoso gato negro recostado en la arena a los pies de la Farola, junto al espigón que separa la playa de la Malagueta y el puerto. Le quise sacar unas fotos, pero me dijo eso de: "Fotos no, gracias" y se escapó entre las rocas. 

Como resultado del atracón de lluvia que tuvimos hace poco, la tierra ha vomitado en la costa aquello que le sobraba. La imagen de estos días son las toneladas de cañas que transformaron la playa en un lozadal. Hoy apenas quedan algunos restos. 

Cañas, revueltas con limones o naranjas son las prendas que tomó el agua como recibo de su paso por esos pagos. Parecían los restos de un naufragio, solo que la tempestad fue en la tierra. Normalmente, las cañas flotan tumbadas, en posición horizontal,  pero me sorprendió mucho ver que algunas flotaban de pie, como recordando que hace unos días tenían las raíces hundidas en la tierra. Resistiendo, como soldados rebeldes, incluso después de ser arrancadas de raíz.