Un Sol,
una Luna,
un espejo,
el silencio,
un fuego,
un hogar, un corazón y un gato.
La Luna es el espejo del Sol. Ella nos recuerda con su silenciosa guardia que pronto amanecerá. Que mantengamos vivo el fuego de la esperanza, que no se quede en ascuas, que no se extinga.
Los gatos tienen la elegante manía de sentarse a mirar el fuego de los hogares. Mientras todos duermen, ellos pasean con sigilo por las calles, para no despertar a los niños.
Así el gato dice:
- ¡Buenos días, gentes del mundo! Nuestra lengua educa su lengua... Tratadla con cariño. Además, cuando ustedes tienen el fuego encendido la gente grita: "¡Cierra la puerta que se escapa el gatoooooo!". Pues, que 'zepáis' que el verdadero fuego, es el amor. Si ese amor se vuelve frío, el gato se va. No custodia chimeneas frías. Si él no se siente acorralado, el gato se queda. No hace falta meterlo en ningún saco. El mejor remedio es el 'calorcito'.
Cuando fuera hace frío... La gente calienta sus casas.
