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1 ene 2013

La sombrilla, reflexiones: Carta a los reyes Mayas



A pesar de vuestros augurios el mundo no se acabó. Para algunos esto es una buena y una mala noticia. La mala que los problemas de ayer siguen estando. La buena es que tenemos tiempo para insistir buscando soluciones equitativas y solventes. Para ayudar al prójimo y no solo al próximo. Al que piensa como yo, al que se viste como yo, o pertenece a mi "club social" - entiéndase ésto del "club" como a cada uno buenamente Dios le de a entender. 

... Por donde ibaaa... Así, los Mayas... Queridos Reyes Mayas no os preocupéis que esta no es una carta para deciros si he sido buena, si he sido mala, o he sido una sosa que no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Eso me lo guardo pa'los otros Reyes que dicen que son Magos a ver si les da cargo de conciencia, y se vuelven un poco 'majos' conmigo, y aflojan la cuerda del saco de los buenos deseos. 

Queridos Mayas, mayestáticamente hablando les decía que aquí ando a día 1 de enero de 2013. Tomándome un café bombón (descafeinado, que también está bueno). Que los aviones se escuchan alejarse desde mi ventana, y que tengo a mi vecina mandando a beberse todo el agua del río a los peces. Sí, ésa vecina tan simpática, que se pone a practicar verdiales a la hora de la siesta. 

Queridos Mayas, sinceramente, en mi interior sabía que el mundo no se iba a acabar. ¿Sabéis por qué?  Porque los que en su día firmaron hipotecas a 25 años vista, con el Euribor variable, con techo y suelo  'hormigonao' para que no se bajara mucho. ¡Que en esta vida a nadie se le regala nada! Vendimos el alma, y con el alma vendida le dimos vida al calendario. Sé que esta es una teoría muy peregrina, pero en mi interior había una vocecita que me decía: "Tranquila, mientras haya hipotecas que pagar no se acabará el mundo".

Pues mira no, el mundo no se ha acabado. Y a pesar de los petardos, ayer no había mucho ambiente de fiesta. Aunque yo ya las fiestas y los chistes me los cuento sola así, que no tengo problemas conmigo misma y con la suerte de estar viva. "Ese cambio de piel" como dijo un antiguo profesor apellidado Chaparro. Es lo que necesita la sociedad, aunque haya que caminar desnudos sintiendo el frío y el calor. Sentir que la lluvia no te despeina, sino que te bautiza una vez más. Esa lluvia que te confirma en la certeza de que estás despierto y no hablando en sueños.

Mi padre siempre me preguntaba: ¿Yeiza, estás despierta o eres de los durmientes? Yo os amplío la pregunta: ¿Estamos vivos o somos unos zombis?

Queridas majestades, gracias por regalar a la humanidad otra oportunidad de ayudarse así misma. Que se de cuenta de que su dolor es el dolor de todos. Que cuando la Tierra gime, lo hace por todos. Aunque a los oídos no nos lleguen los quejidos de los heridos o los enfermos en otras fronteras. 

Ayer, entendí que da igual que el que sufra esté lejos o cerca. Hay gente que desea vivir su propio luto, con la venda puesta para solo ver o escuchar que este mundo se merece lo que tiene. Ése razonamiento es injusto, inhumano. Un no humano, un no vivo, quizás un pensamiento-zombi. Y por una vez estoy de acuerdo con Jesús Nieto Jurado y que el : "2013 es el año de la rabia". Hace falta señor@s, ¡A espabilar!

Gracias por vuestra atención y buenos días.

Fuente imagen calendario: The Clinic On Line. http://www.theclinic.cl/2012/12/19/el-calendario-maya-la-pasion-por-la-hecatombe-y-el-fin-del-sentido-comun/


22 ago 2012

La sombrilla, reflexiones: En Málaga no está el Café Gijón

http://www.elmundo.es/especiales/2007/08/cultura/umbral/poetaconbufanda.html
Francisco Umbral. Foto: El Mundo.es
Cada verano es un viaje de exploración de ti mismo. Alejarte y desde la distancia observar tu persona con perspectiva, para conocerte mejor. Unas veces, la excusa la da ese avión que te lleva hasta las fronteras de los países en los que sientes patria aunque seas extranjero. Otras, simplemente, una palabra, un libro, una conversación llena de significados es capaz de renovarte entero... Hay muchas formas de hacer turismo, y si por falta de tiempo o escasa economía no se puede salir ni del umbral de la puerta de casa, hay que buscar alternativas.

Las opciones baratas como las de:  envidiar a tu vecino el mochilero,  que actualiza su álbum de fotos del Facebook cada quince minutos, o los viajes astrales no cuentan. Oportunidades hay muchas,  algunas de las que soy ferviente practicante son: visitar museos, hacer cursos de verano o ir a charlas interesantes.  Para decirlo bonito, hacer 'turismo cultural o intelectual'. Esto es, poner las orejas en modo On y en actitud de aprender. 

En una de estas escapadas mías, descubrí a Paco Umbral (1932-2008), escritor y articulista del que se celebra el aniversario de su muerte en estos días (28 de agosto). El periodista y columnista de Diario Sur, Jesús Nieto Jurado, ejerce bien el apostolado y con su proselitismo agresivo consigue despertar la curiosidad suficiente para que decidas explorar lecturas nuevas.  Si bien es cierto, que la muerte tiene la rara facultad de dignificar la carne transformando a los individuos en santos, en héroes, en leyendas o en estrellas. En este caso, merece la pena profundizar en el legado umbralista.  La obra trasciende al hombre y convierte sus defectos en extravagancias  razonables.

 He leído poco de su extensa obra, tan solo una recopilación de artículos suyos de un estudio hecho en la UMA, Diez articulistas para la historia de la literatura española de León Gross y Gómez Calderón (Ed. APM). Donde encontré al Umbral columnista y me pareció: soberbio, inteligente, lúcido y clarividente.

Luego, me fuí a por el Umbral novelista, empezando con Las Ninfas, y ya voy por la mitad de Los helechos arborescentes. Y si en la primera, nos descubre el despertar de un joven escritor que se encuentra en la tesitura de demostrar que los artistas no son vagos, sino arquitectos de las letras en busca de la perfección constante. En la segunda - Los Helechos - me ha sorprendido leer como 'putea' a los grandes de las Letras y la Cultura con mayúsculas. Los putea, sí, que los manda de putas lisa y llanamente. Añadiendo aristas y cristales rotos al imaginario colectivo: Zorrilla, Larra, Benito Peréz Galdós... Diciéndole al lector, con su retórica prostibularia, que hasta los galácticos tienen lado oscuro, miserias que los vuelven pequeños, incluso ridículos.

Sobre Umbral hay mucho que decir, y yo no tengo la preparación sacerdotal necesaria para pontificar sobre esto, pero animo a los lectores a que lo descubran por sí mismos. El verano ofrece momentos vacíos que merece la pena completar con un buen libro. Leer sus obras es como mantener una conversación póstuma, y aunque ya nadie se siente en la silla del Café Gijón - el café de los literatos sito en la calle Recoletos, 21 (Madrid) - es en esas páginas impresas donde está su esencia.

"Hay días que escriben biografías y otros que pasan en blanco" Francisco Umbral, Las Ninfas.