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3 feb 2017

Minirrelato: El almendro en flor. La promesa.

Quinta de los Molinos
Allí estaba ella, susurrándole al oído consejos o poemas, dependiendo del momento. Se sabía una mujer bella, inteligente, con ganas de superarse y aprender. Cuando encontró una oreja con camino directo al corazón supo que tenía que quedarse. Llegó el momento de transformar la unidad en pluralidad. Se sentía entusiasmada. Notaba como las raíces de sus pies se clavaban en la tierra, las flores que llevaba enganchadas al pelo empezaron a abrirse. La bella se convirtió en almendro. No estaba enterrada debajo. Era un árbol completo.

Los pájaros gustaban de posarse a conversar y cantar entre sus ramas. ¿Dónde está tu amado? - Le preguntaban a veces. Ella sonreía y decía: Está dentro de mí. Dejé la mesa puesta y cuando buscó el descanso del guerrero, colgó la armadura y se sentó a comer. 

- ¡Qué amor más raro!- repetían los pájaros que tenían a su pareja al lado. Ella sonreía de nuevo. Mi amor es espiritual, sin barreras de tiempo, lugar o cuerpos caducos. No tiene arrugas y nuestra descendencia estará al servicio de un bien mayor.

- ¿Un bien mayor? ¡Pero, si te has convertido en un almendro! - jaleaban las aves. 
- Sí - rebatió sin perder la sonrisa- La almendra es la leche de la tierra. Ante esa respuesta los pájaros dejaron de preguntar y siguieron cantando.

18 may 2011

La sombrilla, reflexiones: Málaga es mujer

Valores universales: igualdad, mujeres, hombres, respeto
Foto:YSH
Son las 8:12h de la mañana, en la cafetera empieza el café a hervir y acaba de pasar un tanque por delante de mi casa. No, perdón, he exagerado un poco. No era un tanque, era algún furgón subiendo la cuesta. Seguramente metiendo la primera para no ahogarse durante la ascensión. Bueno, todo esto lo describo sentada desde mi ordenador. No porque me haya asomado a la ventana para comprobar, qué era exactamente el vehículo automóvil que subió la empinada cuesta de mi calle. Simplemente me quedé con el ruido y conté lo que me pareció.

Esto no es correcto, no me puedo quedar sentada delante de la pantalla e inventar algo así. Lo que pasa es que ya he perdido la oportunidad, el vehículo ruidoso se fue.....¿Qué? ¿cómo? Parece que vuelve de nuevo. ¡Aaah, no! A mí esto no me vuelve a pasar. El tanque-furgón vuelve a pasar por delante de mi puerta, me levanto de la mesa y corro a la ventana. Estoy nerviosa, no quiero que se me vuelva a escapar. Uf, llegué a tiempo y lo ví... Era un montacargas color azul y marca Komatsu.

¡Ayyy, qué a gusto me he quedado! Ya estoy en paz conmigo misma. Es que no me gusta inventarme las cosas, para eso ya están la poesía o los cuentos. En fín, que ya puedo terminar de hacer el café y continuar con lo mío.

Por donde iba.... Ah, sí. Málaga es una bella ciudad a la que conocí hace diez años. Aún recuerdo la primera vez... Venía en coche desde Madrid pasando por Despeñaperros. El viaje no lo puedo describir exactamente porque venía mareada, con los ojos cerrados y con unas ganas a vomitar que ni la caja de Biodramina pudo solucionar. A mi lado iba el conductor, describiendo las maravillas del paisaje, y destacando todos los fallos que:  "Si los que diseñan las carreteras las hacen con el "c", que si el peralte es una "m", pero mira que vistas más bonitas".

Yo, a todo decía que sí, si podía o sino hacía un gesto con la mano. Más que nada para agradecer a mi Cicerone, el esfuerzo de conducir Málaga-Madrid en 5 horas y contándome las bondades del trayecto. Llegando a las puertas de Málaga, me dice mi amigo: "Yeiza, abre los ojos y mira ese cartel". Pues, mira yo ante ese aviso mareada y todo, abrí los ojos. Y leí el título de una canción de Rafael. !Anda mira, aquí los cantantes se promocionan en las autovías!

"No, Yeiza, no. Eso no es una canción de Rafael, es una casa de lenocinio". ¡Ostras! ¿A esa ciudad me voy a vivir? Mal empezamos. Bueno, en el fondo a mí me da igual lo que cada uno o una haga con su vida. Cada uno en su casa y Dios en la de todos - pensé.

Lo que pasa es que me quedé con esa idea, y ya no investigué más. Iba de mi casa a la panadería, de mi casa a la tienda, de mi casa a clase, de mi casa al médico. Y no me salía de la rutina. Después, de estos diez años, me doy cuenta de mi gran error. He perdido diez años de disfrutar Málaga. Porque Málaga es su gente, sus calles, su playa, su sol, sus museos, teatros, restaurantes. Porque Málaga es María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Victoria Kent...... Muchos y muchas más. Ahora lo sé, porque vivo Málaga.



9 may 2011

La sombrilla, reflexiones: Los lunes, lentejas


Son las 9:30 aunque estoy levantada desde las 7 de la mañana. Ya he tomado café con galletas, de fondo tengo a Tom Jones y en la vitrocerámica hierven unas lentejas. No sé porqué, pero me encanta esta pequeña costumbre de cocinar lentejas los lunes.

Y aunque siempre me dicen eso de: "Esos son lentejas, y sino las quieres las dejas". Para mí las lentejas no son una obligación, simplemente me encantan. Son una fuente de energía de primera categoría: hierro para la sangre, para que corra libre por todo el sistema circulatorio. Además, si se acompañan con una ensalada de naranja, la vitamina C hace que el organismo absorba mejor este metálico elemento. Hierro+vitamina C, complementos de una dieta rica y variada.

Que, ¿porqué sé esto? Por el saber popular, por ver programas como Saber Vivir. Ya no lo sé, no tengo ni tiempo ni memoria para citar fuentes todo el rato, ni de recordar méritos todo el tiempo. Es un saber que tengo en mi interior y lo pongo en práctica. Además, me encanta mejorar la receta, probar las de otros y aprender de ellos. "Cada maestrillo tiene su librillo", aunque si algo tenemos todos en común es que las cosas hechas con cariño destacan por sí solas, la intención es lo que cuenta. Las lentejas hechas con amor tienen otro sabor, aunque todos usemos la misma receta.

Ya son casi las 10:00, mis lentejas hierven, en su punto de sal y especias. La zanahoria, el pimiento rojo y las espinacas añaden más colores al marrón del líquido burbujeante. De fondo, Ismael Serrano le pide a su padre que le cuente la historia del mayo francés. Mientras, remuevo las lentejas para que no se peguen.

Buenos días.

3 may 2011

La sombrilla, reflexiones: Los caracoles pasean de noche

Los caracoles pasean de noche
Foto:YSH
Últimamente con tanta lluvia, la sombrilla más que proteger del sol ha hecho de paraguas, pero no está mal. Optimizar recursos en los tiempos que corren en un signo de inteligencia y creatividad. Y si no que se lo digan a los caracoles que llevan la casa a cuestas por lo que pueda pasar. Ayer, en Málaga, tuvimos tormenta, aunque ya de madrugada lo que queda es el suelo mojado y una ristra de caracoles en procesión a los que no he podido evitar pisar, y eso que he intentado esquivarlos. Sentir como crujen bajos los pies no es nada agradable.

Al pensar en los caracoles, se me viene a la cabeza, la imagen de un televisor con sus dos antenas. Una televisión que se arrastra suavemente y que deja una estela brillante detrás. De esas que dejan huella. En las noticias he visto dos imágenes que me han dejado impactada: una la beatificación de Juan Pablo II, y la otra, la cara de Bin Laden muerto. Santos y demonios juntos en el mismo espacio informativo.

Hoy día 3 de mayo, es el día Mundial de la Libertad de Prensa. Y ya que desde este blog me puedo expresar libremente, creo que al margen de lo que marquen las grandes agendas, en la mía hoy prefiero destacar a Julio A. Parrado y José Couso. Dos periodistas que murieron en el ejercicio de su profesión, haciendo de su vocación de servicio público un estilo de vida. No fueron santos ni demonios, fueron personas como tú o como yo, que dejaron madres que lloran por ellos. Que dejaron familia, amigos y compañeros que añoran su compañía.


Enlaces de interés


Buenos días

30 mar 2011

La sombrilla, reflexiones: El 'otro' Festival de Cine de Málaga

Bueno aquí estamos otra vez, no tenía pensado sacar la sombrilla hasta el verano, pero en vista de que ya ha llegado el buen tiempo apetece un poquito salir a la calle. De nuevo recorremos la ciudad escuchando a Málaga. Ella habla su propio idioma.

Actualmente, estamos inmersos en el Festival de Cine. Los actores pasean durante unos días como mortales, en las calles que normalmente son transitadas por anónimos sin nombres ni apellidos.

Esto de ir andando, y de repente, encontrarte a alguien que llevas tiempo viendo en la tele, y le quieres saludar porque lo conoces y no sabes de qué al principio, hasta que luego caes en: ¡Anda, pero si es...!

'Málaga festivalera' tiene como actores principales a los malagueños. ¿Por qué lo digo? Porque el domingo la alfombra roja dispuesta en calle Larios estaba repleta de gente, y muchos iban caminando un poco más derechos, más erguidos, como metiendo tripa. No fuera a ser que alguna cámara les sacara un robado. También estaban los que intencionadamente se colocaban delante del cartel promocional y se hacían su particular 'fotocall' dejando para la posteridad que ellos estuvieron allí.

La cinéfila alfombra tiene una escolta de carteles de películas a los lados, recomendando ésta o aquella, pero no pude dejar de sonreír al ver que en uno de los marcos, donde debía haber un cartel no había nada, estaba hueco. En su lugar estaban una mujer y una niña buscando alguna 'posturilla' para quedar retratadas como las primeras actrices de la cinta. Como tantas veces, se me pasan las mejores. No me atreví a preguntarles cómo se titulaba su película, aunque se lo estaban pasando tan bien que daba igual el título.

Antes de acabar el paseo me paso por el quiosco para comprar el periódico, y había cola. ¡Qué raro!- pensé- será para comprar tabaco y me impacienté un poco. Pero, luego reparé en que no. ¡La fila era para comprar prensa! De hecho se me escapó en voz alta casi sin darme cuenta, y se me quedaron mirando un poco asombrados. Es que claro, faltó contextualizarles que era estudiante de Periodismo y que me había emocionado al verles comprando los ejemplares. Casi los felicito a todos por su buena costumbre dominguera, pero no, me contuve unos instantes y lo conté en Facebook.