24 dic 2016

Minirrelato: Cartas al Universo desde la nada

Querido Universo:

Varias veces en diferentes tiempos y lugares, diversas personas me han dicho que poseo el don de la clarividencia, que algún día podré controlarlo o me llevará por delante. Sinceramente creo que es éste último quien manda.  Hace tiempo que escucho, veo y escribo. Pero no puedo intervenir,  es el tiempo quien me da la razón.

He rechazado tal don porque no aporta nada a nadie. Me siento como un explorador adelantado que cuenta lo que ve y cuando todos llegan ven lo mismo que tú. ¿Qué mérito tiene eso? Sí, Universo cuestiono tus decisiones a la hora de otorgar los dones. Supuestamente me has bendecido con el don de la palabra, mucha gente se sorprende de que sea capaz de describir emociones, que les ayude a identificar su reflejo en el espejo y se auto dibujen. ¿Qué mérito tiene decir una palabra en el momento adecuado? Yo me baño en el diccionario y hago mis abluciones al azar, que él me sorprenda. 

Estimado Universo, ¿para qué me mandas continuos mensajes en piedra? Hace años que encuentro patatas en forma de corazón, piedras en la montaña en forma de corazón, en la playa piedras con forma de corazón. ¿Será que me avisas de que la vida es amor o que cuide mi corazón? (Parece un anuncio de yogures para el colesterol) Universo, ¿me lo tienes que decir gráficamente para que me entere de que es el corazón y no la mente lo que tengo que pulir y abrillantar? ¿Para quién estoy limpiando ése trono? ¿Para un vivo, para un muerto o para el amor universal? 

Me has dado ojos para ver y reconocer cuando el agua de otro vaso está contaminado, pero no me espabilas con la picardía del mal pensante. Me das poderes, me instruyes en la existencia de las armas, pero me desarmas al dejarme la caja y no entrenarme. ¿Quizás no depende de ti? Mi instinto ya me dirá cuándo usar un diccionario, un compendio de retórica avanzada, palabras envenenadas a espuertas, odio en cápsulas, rencor en granadas y bombas atómicas de auto-desprecio.

Universo, subo y subo buscando la excelencia, pero cada vez estoy más sola. La apnea no me deja pensar y mi eco retumba entre la niebla. Me aburro y bajo a los infiernos, es divertido estar allí, todo de lo que me estaba reprimiendo allí es normal y no llama la atención, pero el olor a azufre te intoxica y se necesita respirar aire limpio.

Nada, pues me quedo en el punto medio y veo de todo, existen varias opciones. Hay que decidir. Pararse: No lo soporto es como una cárcel, los miembros se duermen, gangrenan y mueren. Retroceder: terrible, volver a los infiernos y los dolores del parto, los dientes, las inseguridades, las atrocidades atemporales que plaga la historia de testimonios aberrantes. O seguir adelante... Sigo sola, avanzaré, escribiré lo que vea y os esperaré. Si no he nacido en el tiempo que me corresponde, y solo puedo contar lo que veo, esperaré a que estéis preparados.

Al avanzar tanto, mis diálogos con la parca son habituales, hace tiempo que nos miramos a los ojos. Como dos soldados de retén en la frontera. Es discreta jamás me dice quién es el siguiente, no hablamos de trabajo. Tampoco quiero esa responsabilidad, pero si el mensaje es que os vais: temed al dolor no al final. Aún así el dolor tiene diferentes umbrales y no lo sabréis hasta hasta que os toque. Escuché que nunca se nos pone una prueba que no podamos superar, un dolor que no podamos afrontar.

No soy su escriba, es que me he sentado en un parque y estaba allí, conversamos un rato. Miramos a la gente y de repente sonó en el silencio: Es traducir al que no habla para el que no escucha. La Parca y yo nos miramos, nosotros no habíamos dicho nada... Así que eramos tres en ese diálogo imposible.

No soy clarividente, soy traductora. Mejor, creo  ....

23 dic 2016

Minirreflexiones: De pleitos con el tiempo

El tercer precog
Llevo meses metiéndole prisa al tiempo: ¡Pasa rápido: agosto, septiembre, octubre, noviembre! ... Y diciembre trae noticias que te hacen echar el freno de mano. No vale para nada, no se vende tan barato. Converso con mentes ancianas, filósofas de ochenta y pico largos. Mas guerreras y exigentes que cualquiera de nosotros. Supongo que es porque ya hay cosas que les traen al pairo. Ven las noticias, saben los muertos del último atentado y echan la mirada de odio eterno al gobierno regente. Son libres, aunque vayan en silla de ruedas y te digan que conduces como los aprendices, que sus riñones quieren mimos no paseos a velocidad de crucero. ¡Pero corre niña, que se pasan las dos horas muy rápidas! 

Buscando el sol y aceras en condiciones para que una silla de ruedas pueda ejercer su derecho peatonal, nos encontramos con sombras y más sombras. Pasé frío, sudando del esfuerzo, contradicciones del curro. 

Este año da para muchos capítulos de mi insignificante vida. Soy la lenteja perdida, la que de vez en cuando se vuelve oscura para luego buscar la luz como una polilla. Buscadora con ansiedad ansiolítica. A veces me paso y otras me quedo corta. Quisiera salvar al mundo, hacer justicia, gritar por los que se callan, acompañar al que se siente solo, hablar con el que hace tiempo que no escucha más que tonterías. No me gusta hablar por hablar, me siento responsable de mis pensamientos y expresiones. Acertadas o no.

Sigo teniendo en plantilla a mis héroes que me inspiran historias, me encantaría tener un 'tú a tú' con ellos, sin peloteos, de mente a mente para saludar y ver qué nos podemos aportar. Los blogs y las redes sociales han ayudado a saber más de ellos. Ya sabía que eran humanos, tan humanos como las abuelas que cuido. Incluso mis abuelas tienen más anécdotas dignas de tuitear que muchos que se ven en pantalla. Hasta los héroes son mediocres, como yo cuando me lavo los dientes antes de irme a la cama. Acabo de recordar que leí a David Jiménez en una reflexión similar. En fin, espero que no diga que es plagio.

Me estoy acostumbrando a hablar claro y de frente, para algo soy casi una cuarentona que no esconde su edad. Yo no juego con las fechas, la muerte sabe perfectamente dónde vivo y todas mis rutinas. Así que si no hago juegos de números con ella, los humanos me dan igual.  Demasiado joven, demasiado vieja, demasiado ¿qué? Si tengo el mismo poder que tú para mirarte a los ojos y ver que tus pensamientos son turbios, y mientes más que hablas.

Miro el reloj, me pongo mil alarmas que apago una tras otra, me compré un calendario y tres agendas. Para apuntar, para tener la sensación de control que necesita mi mente. Puedo con todo, como siempre, es solo cuestión de hacer los malabares aprendidos. Ser flexible a los imprevistos y no perder la hoja de ruta.

Seguir con la cara pintada de camuflaje y el cuchillo entre los dientes, la mochila hasta arriba de 'por si a casos'. El uniforme y un café en la mano. Rumbo... A donde haga falta.

20 dic 2016

Minirreflexiones: Espacios diogénicos

Hace tiempo que hice limpieza de trastos, mentales y en el corazón, se va más ligero. Y la Soledad tiene más espacio para bailar, por eso mis vacíos siempre están llenos. A veces, de diogénicos recuerdos o ideas sin florecer, pero atómicos siempre. Atómicos, ¿por qué? Porque hasta lo más insignificante e invisible tiene luz y energía suficiente para crear nuevos mundos.

A veces hasta a los muros contra los que chocas - he pensado 'estampas' pero así suena menos dramático- hasta a esa pared hay que agradecerle que te ayuda a girar en otro sentido. Cada uno tiene la madurez emocional que buenamente puede trabajar y se expresa agradeciendo, desagradeciendo o ignorando. No los juzgo, no estudié para juez, pero me gusta describir lo que veo, siento o me inspira el momento. 

Estas pequeñas líneas no son más que arpegios de algo mayor, una reflexión o texto más elaborado, lo sé, porque por la noche lo noto moverse como una culebrilla en mi cerebro. Lo sé, porque al leer, al mirar el atardecer en lo alto del monte con el frío acariciando mis mejillas y helando mi nariz, el cerebro toma nota de todo. Y durante unos segundos o quizás horas he visto la realidad al estilo Stop Motion y yo tomaba nota. 

Tim Burton
Bueno, bueno... Que con el café descafeinado vamos a otro ritmo.

2 dic 2016

Minirreflexiones: Historias de amor y muerte (II)

Entre dos aguas, a la guitarra tocando Paco de Lucía, rasga las cuerdas como el remero de la barca del río de los muertos, mientras cánticos chamánicos se mezclan sin querer. Cuando el silencio se quita la ropa y muestra sus transparencias surgen los esperpentos, los recuerdos añejos, caducos desde que nacen. El pasado es una orilla, el turbulento río, el latente presente y el futuro la orilla de enfrente.

En las huellas dactilares se apelotonan las historias de otros, de muchos, son dedos que escuchan y que no pueden callar. Cada vez que le cuentan un secreto sufre y grita en silencio aquello que no puede contar. Respetando el sagrado convenio de la oreja confesora. A veces,  hasta las huellas dactilares se tornan grises en agonioso silencio, amoratados los cachetes de mantener la respiración. Apestosa apnea de las oscuridades ajenas.

Enfrentaos a vuestros propios demonios, sacadlos a la luz en soledad o en compañía. Que no os hagan falta traductores. No os castiguéis por ser humanos con ansias de eternidad, pero no volváis la realidad más terrible de lo que ya es. Nos masturbamos con películas mentales y ensoñaciones de una realidad mejor de lo que podemos crear.  Porque la fantasía siempre es calidad etiqueta negra y nos encantan las etiquetas con abolengo y lujo.

Usar un vocabulario bastardo es propio de las almas atormentadas y que no temen la crueldad de las palabras, la magia negra que pueden desprender. El oscurantismo implícito en cualquier demagogia barata a merced de cualquiera. Es como admitir por fin que hasta la llama de una vela tiene sombra. Comprobadlo.

Quería contar la historia de aquel viejo futbolista con un bote de crema hidratante en la mano, quería contaros la vida de su mujer que olvida cómo él la regaña por cansina pero no olvida cómo prepararle de comer. Quería contaros la historia de la "encargaílla" que me transmite la sabiduría de la cocinas. O aquella otra que mira con recelo cómo la edad le confiere canas y se le roban los poderes. Ella que manejaba las cajas de su imperio y ha quedado reducida a la cajita de metal debajo de la tele y a un presupuesto semanal.

Quería contaros tantas cosas, pero el río me vuelve dispersa, los miro y les digo: Protejan su memoria. Rompisteis moldes, fuisteis valientes,  tuvisteis vidas fascinantes. Sé por qué corréis, nadáis, gritáis. También escucho el latido de vuestro reloj y cómo cambia de cadencia, entiendo la urgencia... Mis dedos os dan audiencia, pero sois muchos. De a poquito, por favor...

Minirrelato: Leélo con acento argentino

Campesina mirando el campo labrado. Rico
Siempre hay un 'otro', siempre hay un 'él o ella' que inspiró un sin perdón eterno. Cada arruga que besás, en cada grieta de su piel dejás impregnada tu alma. Y ella plantó en ti su aura, que luego trajiste a casa, ¿che viste?

Llegaste al colchón acompañado, en su agua estaba tu boca. Viniste borracho de sus palabras y las vomitaste sin contemplaciones, con ordinariez. No hay perdón para el inconformista que llega y te mira a la cara con la candidez de un borrego. No hay te quieros para los boludos.


25 nov 2016

Minirreflexión: Historias de amor y muerte (I)

No sé como titular esta reflexión. Es cierto y no lo es, porque la realidad es más dura que cualquier texto escrito con las entrañas. Arturo Pérez Reverte decía que podía describir con detalle cómo se apuñala o tortura a alguien, porque él había sido testigo de la realidad aberrante que muchos queremos cegar.

20 Minutos
Hay muchas historias desgarradoras que no nos interesan, sino van con el barniz del Dolby Surround y las gafas de tres D, para sentir cómo la sangre nos salpica sin mancharnos. Nos hemos vueltos señoritos mal educados que nos cuesta reconocer lo bueno que alguien puede tener. Si pueden, se sentarán en la parte de atrás del autobús procurando no ser vistos o desaparecerán entre la multitud no vaya a ser que les pidas algo. ¡Válgame Dios!

Hay mucho que ver y escuchar, este mundo no es apto para mentes sensibles que se evaden de la realidad haciendo manualidades o huyendo a paraísos perdidos. Las miserias lejanas, nos pillan lejos, es verdad. No tiene por qué importarte la miseria más allá de los kilómetros de nuestra zona de confort. Pero, también aquí rascas un poco y descubres pequeñas historias, dramas salpicados de heces en las piernas manchadas durante días. Porque las canas teñidas no les dan permiso para meterse sola en la bañera. Rubias de bote, o canosas de azulón, tapan sus miserias para que sus hijos sigan viendo en ellas a las Marilyn invencibles, que tenían la casa brillando y la comida preparada para ellos. Luchadoras esclavas sin horario y pocas horas de sueño. 

Los hijos ignorantes de tanta miseria les regalan armarios llenos de ropa de marca para callar sus conciencias,  muchas de esas prendas se guardarán sin estrenar, ya que les faltarán vidas para ponérselas. Se les dice, hable con sus hijos, que se desviven por usted, pero ellas están ancladas en su papel de superwoman y ven a sus hijos débiles en sus 'estreses' y responsabilidades. ¡Pobrecito mi Pepe! ¡Bastante tiene mi María!

Salimos a la calle a hacer los recados, y se preguntan unas a otras qué edad tienen, y las que todavía se mantienen en mejores condiciones se les sube el ego de tal manera que se ruborizan de gusto. Caminan agarradas a mi brazo, como si yo fuera el enamorado que algún día las cortejó, hasta que ven a alguien conocido y aunque el mundo les da vueltas del mareo, corren derechas como modelos de pasarela, luego asfixiadas y rendidas vuelven al brazo que les da estabilidad.

Siempre encuentran a alguien para comparar enfermedades y soledades, hablan de pastillas, residencias y sus precios.

-- ¡2000 euros! ¿Dios santo, quién gana eso hoy en día? ¿Qué haré pronto, no quiero molestar a mis hijos? No quiero ser un abuelo maleta.
--¡Pero mujer, hable con tiempo, dígales qué pasa: que no puede vestirse sola, que pasa muchos días sin asearse, que se puede caer y romperse algo.
-- Eso es lo que va a tener que pasar, que me caiga.
-- Pero, no es justo, ¿por qué tienen que despertar así? Vamos que tiene que bañarse que está manchada.
-- Noo, primero arregla el armario, saca la ropa de verano y mete la de invierno!
-- ¡Pero usted está primero, no puedo verla así!
--  ¡ Saca la ropa del armario!

Respiro hondo sin oler, el hedor que se confunde con las cremas y las colonias baratas. Nunca se han dejado cuidar y a la vejez tampoco lo permiten, ellas llevan el látigo hasta que venga la muerte a quitarles sus poderes. Mientras tanto, se pintaran los labios, la raya en el ojo y procurarán ir conjuntadas. Irán agarradas a las paredes hasta las iglesias donde sus abluciones marcharán directas a un Creador que no estará presente en misa de siete. Sea como sea. Amén al Cautivo. ¡Viva el Cautivo!


24 nov 2016

Poesía: El Banco (II)

Loiba, El País
La farola está apagada.
El verano se acabó,
Y con él sus excesos.
¿Cuántos se sentaron
y charlaron entre sus maderos?
Barcos varados,
Hasta la siguiente pleamar.
No hay tripulación,
La góndola se transformó
En navío de guerra.
Pero no hay tripulación.
¿Dónde están los marineros de las fotos?
¿Dónde los besos robados a chicas ciegas por el uniforme
y los propósitos de traer la paz?
El banco, góndola suspira solo en noviembre.
Echa de menos el verano,
y las historias falsas para conseguir cariño de urgencia.
La madera cruje entre el oleaje seco del ruido de los coches.
Banco seco porque la lluvia no viene a visitarlo.
El silencioso banco-góndola-navío
quiere ser trono de almas que desean morir entre sus astillas.
Él espera a oscuras a que llegues de madrugada,
para llevarte más cerca,
Donde los chasquidos se confunden con la furtividad de los que se refugian entre las sombras de un banco agrietado y seco. Veranos mejores han vivido sus maderas viejas. (YSH)

* Enlace de interés. El banco (I)

25 sept 2016

Minirrelato: Los poetas caminan por los callejones

Alcazaba y circo romano
Me he visto paseando de la mano a hombres perdidos por mis pasos, los arrastro hacia los callejones. Se ríen asustados pensando que voy buscando el rinconcillo para que sus manos hagan viajes gratuitos a los recovecos ocultos a cualquier mapa. Me río, no es nada de eso, no hay lujuria en el brillo de mi mirada. Pero siento su pánico, no están acostumbrados a que exista una ella que los guíe a ninguna parte.

No saben que es la poesía la que les aprieta la mano, les sonríe y les anima a perderse en los callejones oscuros. No saben que es ella la que corre detrás de la Historia, detrás de la musa y los arrastra estimulando la fantasía de que la hembra quiere lecho. Me río porque no es nada de eso. 

Yo, la hembra, la poesía, la muchacha que mira con alegría de compartir lugares ocultos, donde sabe que están los rastros de Picasso, de los monjes agustinos, de Rueda, de Cánovas, de Altolaguirre.. Agilizamos el paso detrás de los soldados que guarnecían la Alcazaba... Todo, todo eso le iba contando hasta que me di cuenta que en mi mano solo había una mano sin alma. Con el reto no había despertado en el muchacho el ansia por descubrir sino por cubrir. Decepcionada, solté su mano y lo dejé a los pies del circo romano, perdido y solo, pensando que perdió la oportunidad, en la higuera del callejón picassiano, de agarrar seno o robar un beso.

23 sept 2016

Poema: Otoño, arena en los ojos y otras profecías

Otoño
He tenido que poner música,
para no escuchar las olas en la orilla.
He buscado letras acordes a mi interior.
Dentro ya es otoño,
Aunque la sal se convierte en pelusilla,
y tenga arena
en todos los pliegues
de una piel en curva.

Es verano muerto en el interior,
pero los árboles no se han enterado aún,
no se han teñido de marrón,
ponen sus hojas a danzar,
pero sin el viento que las haga volar.
Son como un bailarín sordo,
que baila con música mental.

Me dijeron que encontraría 
el amor en la tercera estación,
pero aquí es verano aún.

Vivir junto al mar,
permite baños en septiembre.
Vivir junto al mar,
te hace ver cuerpos de gimnasio
que pasean en la orilla
o se meten en el mar,
donde el agua no les cubre.
Parejas de iguales o
parejas de distintos.
Todos tienen arena en los ojos,
están ciegos.
No saben que él o ella,
está esperando a que la noche cubra la playa,
para librarse de la arena,
y buscar las hojas ocultas en la oscuridad.

De noche la madrugada es otoñal,
las hojas no caídas pasean desnudas junto a los semáforos.
La profecía no se cumplirá.
Me dijeron que esperase junto al árbol de hojas muertas.
Moreno de ojos limpios y brillantes,
como las estrellas que saben a mar.

El otoño junto al mar,
con las palmeras de guardianas en la avenida,
son enormes sujeta velas maldecidas por el madroño.
En la playa el verano es eterno.
Y llegará octubre convirtiéndose
en una fecha ficticia en el calendario,
pero no en temperatura.
Sigue haciendo demasiado calor,
para buscar el amor de la chimenea,
para buscar pieles en movimiento.
Gafas de sol para nadar,
y para que la mirada no delate
pupilas dilatadas.

Arena en los ojos,
poemas tristes,
que lloran una estación robada.
El tren continúa vertiginoso hacia ninguna parte.
Penélope sigue sentada en la estación,
porque lo vio pasar sin parar.
Los amantes profetizados
nunca se conocerán,
al atardecer,
al calor de un café.
Están junto al mar engañando al tiempo,
riéndose del cambio climático
y sus falsos calendarios.

De día la playa manda,
de noche,
los semáforos imitan los árboles caducos.
No hay otoño,
no hay árboles desnudos.
Te esperaré en un semáforo en rojo,
con un café en la mano,
justo al atardecer.

No llevaré gafas de sol para esconder miradas,
la arena estará con sus iguales.
Ningún grano de sal sabe igual que una hoja desterrada.
No puedo escribir mi nota
en aquella hoja cansada que llevaba el viento.
Nunca un grano de arena se convertirá
en un marca páginas del libro de poemas,
inspirados en una vida junto al mar.

Junto al salitre que cubre el puerto de los barcos
que se transforman en cuerpos nadando a ninguna parte.
Te espero, mientras exista la madurez sin canas,
Sino vienes, encuéntrame junto a Penélope.
Buscando hojas para vestirme de árbol caduco.

20 sept 2016

La sombrilla, reflexiones: ¿Poesía vs Periodismo y Manuel Alcántara de por medio?

Manuel Alcántara. Foto: Diario Sur
Un frío e inerte telón de acero separa la poesía del periodismo. La guerra fría empezó en algún momento fechado en el librillo del cronista. ¡Periodismo es periodismo!- gritan algunos, mientras los antisistemas apuestan por un periodismo lírico, épico, rococó, o rocambolesco. Las filas se difuminan, pues en todo periodista hay un escritor que fuma sintaxis delante del ordenador.

El debate ha llegado a un punto desde el que se analiza la banalización de la información y sus fuentes de una manera tan dramática, que se ha visto necesario defender el uniforme para que se le reconozca como parte de las fuerzas del orden dentro del caos. Uniformado, encorsetado, peinado de coherencia y abusando del barniz del saber estar, el periodismo frunce el ceño y habla con voz afectada, como lo haría un médico o un notario. Es cierto, que en algunos contextos la poesía solo cabría en el periodismo, disfrazada de soldado, dando fluidez a la fórmula: "sujeto+verbo+predicado".

La poesía no es sólo contar sílabas y escribir sonetos a la amada. La poesía es luz todos los días y no tiene que caer en el empalago. La poesía es visionaria, los visionarios son seres despiertos. Pero, ¿quién está más despierto que un periodista? La iluminación surge si no la matas, si no la tapas, ni la encubres. Simplemente, dejándola ser. Un texto fluido, que te permite deslizarte entre sus líneas, eso es poesía en movimiento.

El periodista uniformado puede ser poeta por obligación o por convicción, no le queda otra, las letras llevan implícitas el lirismo. Que surjan debates que intenten poner fronteras entre la poesía, el periodismo y sus híbridos reportajes o el divino columnismo, es interesante. Batirse en duelo por los adjetivos calientes en detrimento de los fríos y rigurosos, es estimulante. Que el mayestático coja protagonismo, los despectivos y todos los valorativos al fin, es arriesgado. La suma volvería subjetivo al ya presunto objetivo periodismo de cinco columnas.

Francisco Umbral decía que el poeta que no escribe todos los días, salvo cuando está enamorado, es un presunto poeta. La poesía es iluminación, es cierto, pero también lo es el aura y el verso suelto del titular. Ponerle adjetivos y requiebros al periodismo para convertirlo en pieza de arte, no siempre es necesario. La noticia es urgente y utilitaria. Un ladrillo para construir. Tanto el periodismo como la poesía son un arte en sí mismo, y hay que acudir a los grandes para aprender de la huella de sus pisadas, leyendo a Manuel Alcántara, maestro que se define poeta y periodista. Definiciones que son algo más que apellidos, son los perfiles de un ser dinámico que se desdobla para convertirse en alguna criatura mitológica capaz de jugar con agua y fuego creando espejos de formas infinitas.

Esta reflexión surge tras escuchar a Carlos Aganzo, Manuel Castillo, Jesús Nieto, periodistas y Juan José Téllez, responsable del Centro Andaluz de las Letras (CAL), que juntos arrancan el ciclo temático de 'Poesía y Periodismo. De Norte a Sur'. Manuel Alcántara, no pudo asistir al evento, pero recibió un galardón por su trayectoria poético periodística.

"El mundo tiene que cambiar, porque lo que somos los poetas, no vamos a cambiar nunca.” Los poetas al poder, Manuel Alcántara.

17 sept 2016

Minirrelato: Sexo navajero

Foto: Blog de Lauread@
Perfiles falsos, fotos falsos, nombres falsos, esconden a hombres y mujeres sin careta ofreciendo su lado más animal. No importa quién eres, ni de dónde vienes. Abren las puertas de su casa mujeres liberales atrapadas en jaulas de cristal a hombres descuartizados que viven en casa de sus madres de revuelta. ¿A qué saben las caricias robadas al anonimato? ¿A qué sabe el sexo entre la clase de los niños y la vuelta del marido? 

Fetichistas de pies, de manos, de rodillas, de sexos húmedos y palabras sucias.  Sexo sin pagar, pero adheridos a las normas del proxeneta invisible. No se dan datos, no se repite, si coincido de día contigo en la calle: No me saludes. No me mires los pies y babees... Lo notarían.

Perfiles de mercenarios del sexo, el pago es carne por carne. Aquí te pillo aquí te mato. Fotos de intercambio, intercambiando pechos, penes y pubis depilados. Calentando y comprobando la mercancía para la próxima bacanal. 

Sexo urgente, con prisas y depresivo. Manos que en vez de acariciar arañan la piel del otro dejando la marca de los lascivos. Las epiteliales ajenas en las uñas, son lamidas y tragadas. El sexo navajero, de aquellos que imponen su poder por encima del otro. Mandando, buscando amos y sumisos, buscando que les arranquen la coleta. Cobardes en las distancias cortas, pero que se lanzan al vacío, a pecho descubierto a una intimidad debutante y baturra. 

Sexo navajero, de perfiles falsos, de momentos cronometrados, quemando urgencias y alimentando a monstruos lascivos vestidos de marca, que entre gemidos nombran a otros. Y ella .... Porque él... Los mercenarios de carne ni se inmutan de que en la cama haya tres. 


7 sept 2016

Minirrelato: Dudas de una ninfa

Muñeca de porcelana. Marina Bychkova
Con el pelo mojado salió huyendo de los espectros. Bailar hasta que el cuerpo se incendia y se derrite cada noche la deja extenuada. Ninfas y sátiros continúan haciendo figuras chinescas con los dedos en el interior de cuerpos ajenos.

Iba sola, pero la energía oscura de los otros le susurraba que quedaba más baile, más placer. No huyas - le dicen- nos llevas contigo. Sentirás el dulce infierno en tu cuerpo. Beberás arsénico, adormidera para tus sentidos, acolcharás tu alma. Pero estamos dentro de ti.

Con el pelo mojado, la brisa de la mañana desliza una gota de agua por su piel. Se estremece al notar como se calienta, y se evapora durante el recorrido. Caricia sublimada y furtiva.

- ¡Basta ya!- gritó a sus demonios. No quería que ese fuego la consumiera, pero era adictivo. Tenía que volver allí. Ese desdoblamiento de personalidad que la hacía convertirse en la ninfa mayor, era abrumador. Nada de cortesías cortesanas. Se sentía con el poder de las grandes y de las invisibles. Las ninfas no necesitan publicidad, la compañía siempre es la más selecta. ¿Pero, qué criterios qué indicadores eligen lo selecto?

- Sí, eso es, piensa así - susurró la sombra apoyada en su hombro. Ponle la poesía que quieras. Tu alma está vendida, atrapada en el barro de mortalidad frágil y obsoleta.

- No quiero volver, no me embeleses con magias huecas. No turbes mi mente. Mi cuerpo se rebela a mis requerimientos y se escapa como loca enamorada a estamparse con la nada.

- Piensas demasiado, mi labor es fomentar la lujuria y el hedonismo. Simplemente no pienses. Hoy serás la estrella, la deseada, la derretida por las miradas sobradas de deseo. La empalagada por los versos calenturientos de poetas con la boca en llamas. Serás la esculpida en alabastro y nombrada reina, musa. Serás la rubia y la morena, la cosa y la diosa. Serás la hembra y la metáfora.

Ella se consumía como una vela, la llama era fuego y trampa. No pudo más y se desmayó.

4 sept 2016

Poesía: El camino de las gaviotas

Pisadas en la arena
Noches en vela contando estrellas,
Paseos nocturnos creando filosofías,
Mordisqueando la madrugada,
Dando conversación a los camareros
Adormilados tras la barra.
Pan con retórica rica y espabilada.
Noches en vela contando callejuelas.
Sombras recordando pretéritos para descuartizarlos y meterlos en salmuera.
Convertir memorias saladas para las amarguras.
Risas y coqueteos en el parque,
Sobra todo el mundo.
Sobran incluso las estrellas.
El parque se transformó en arena,
Playa llena de huellas de gaviotas.
Telegramas escritos con sus patas.
Cuidamos de no borrar ningún sendero,
Por si hay alguna gaviota descarriada,
Despistada, alguna gaviota desheredada.
Martín se convirtió en ojo,
Se convirtió en lente,
Se convirtió en dios creando musas.
Martín soltó la cámara.
Dejó de contar estrellas,
Dejó de contar historias.
Cogió el camino de las gaviotas
Y se perdió en el mar.

3 sept 2016

Poesía: ¿Eres mortal o polilla?

Foto: Polilla

Los dedos tocan el piano de las letras,
buscando las alas de los ángeles caídos.
Simples lepidópteros con alas quemadas.
De tanto buscar la luz, 
se quemaron con las bombillas.
Polillas desnudas de piel,
pero vestidas de letras capitales.
Cortando el frío del aire acondicionado
y el calor de la noche de verano.
Los dedos vuelan, 
mientras la mirada se torna turbia
la danza desnuda-vestida de las polillas
hipnotiza al más avezado.
Te enreda y te envuelve suavemente, 
 como las redes de una viuda negra.
Son dos polillas nadando a oscuras.
Son ciegas, pero no sordas.
Se llaman por su nombre oscuro,
Se llaman por su nombre de luz.
Las polillas son las mariposas de la noche,
no necesitan el sol, pero buscan la bombilla.
Se sienten polillas, pero son almas dormidas.
Son almas perdidas, como lámparas fundidas.
Almas-polilla que buscan soles de madrugada.
Buscan la luz en la boca del otro,
ven amaneceres en las palabras intermediarias,
tienen miedo del amanecer y  quedan al atardecer,
cuando al sol le queda poco para morir.
Se exponen lo justo para pasear por los callejones a oscuras.
Se dicen que jugarán con las manos,
a escribir en morse lo que es difícil de descifrar.
Van disfrazados como mortales,
¡pobre almas-polillas!,
seres quemados por el frío y por el calor.
Que hablan mil idiomas y no hablan ninguno,
seres que se arrastran,
mutilados por las mil batallas contra la bombilla.
¿Acaso vez la belleza?
¿O trasciendes del atavío físico?
¿Ves la luz o las sombras del interior ajeno?
¿Eres polilla, mariposa o ángel caído?
¿Eres mortal que camina descalzo por la tierra?
¿Eres mortal que camina sin pisar el suelo?
¿Eres mortal o polilla?

1 sept 2016

Poesía: El banco

Foto: Cruz de palabras


Testigo de soledades y secretos,

la madera de sus entresijos, de noche,

en góndola se transforma.

Las luces riñen en brillo y sombra.

Dos conocidos que desconocen haberse visto antes,

Amantes urgentes que piden paso.

El banco se convierte en frontera abierta.

Luces, madera, mirada, manos, sombras.

El banco discreto no toma nota.

Testigo de secretos urgentes y soledades rotas .

Poesía: La mirada



Foto: El diván del loko

Me gusta vuestra mirada y cómo miráis.

Me gusta cómo interpretáis la luz y las estrellas.

Me encanta ver el despliegue de vuestra mente

en palabras y hechos,

en palabras y besos.

Soy coleccionista de huesos, palabras y deseos.

Soy coleccionista de luz y oscuridad.

Miradas- asiento y lecho.

Miradas- lava y fuego.

Miradas- ardiente hielo.

Miradas- sol e infierno.

Miradas- de ruido y silencio.

Miradas- que callan y hablan.

Miradas- oreja y boca.

Miradas- caricia y mano.

Miradas- sendero y camino.

Miradas mínimas e infinitas.

La mirada que vuestros ojos desprende.

La búsqueda de la belleza,

en lo dulce y en lo profano.

Cuando queréis sois profundo o superfluo.

Suena a música cuando descifráis vuestros secretos.

Soy coleccionista de huesos, palabras y deseos.

Soy coleccionista de luz y oscuridad.

Soy coleccionista de tu mirar.

Poesía: El falso poeta






Poeta es aquel que llora letras,

Poeta es quien deja huella en cada sombra.

Poeta gira letras y palabras.

Baila con los significados,

desnudando capas.

Copulando con los idiomas

buscando híbridos

debajo de cada capa.

El poeta es sangre y muerte

el poeta nunca es corriente

corre por delante, por detrás

rimará aunque no rime.

El poeta es un pequeño dictador,

Reescribe las normas,

o se las calza como un mal zapato

Poesía: La tensión



El calambre primero,

mezcla de tirón y desasosiego.

Ha sido sustituido con el tiempo,

en palabras, versos y papeles mojados.

Húmedos de la condensación de los cristales viciados.

Condensación del sudor de los pensamientos ansiosos.

El wassap no puede destilar el sudor sexual de los amantes.

Seres virtuales e imaginarios decorados con imágenes errantes.

Imágenes que en el ciberespacio ya se tocaron

y tocaron la virtualidad.

Sexo a ras de fibra,

allí yació el poeta.

Tras el sexo-clic,

la ilusión del primer día,

a cero grados ha bajado.

A los seres de piel,

el tiempo y la distancia,

ya les aproxima,

y los aproxima en el espacio.

Uno buscador de Melibeas,

mujeres feas y bellas,

condenadas al olvido.

Otra buscadora de juglares susurradores letras,

detrás de las cristaleras azules de sus ojos de mar.

Mar que no conoce de corrientes,

Ni su profundidad.

Muso divino y maldito,

que inspira cielos sin celibato,

que inspira infiernos sin arrebatos.

La tensión de la curiosidad

que dibujó con erotismo y pulso grotesco.

La tensión que amilana y espabila.

Horas quedan para el encuentro

de un poeta con un contador de cuentos.

¿Alquimia o mera destilación de humores?

30 ago 2016

Experimentos: Tocando el piano con Ismael (II)


Ismael Serrano

Planeando un huida en el mar. Y yo afilando lunas, perdido en el hotel.  Buscándote en el espejo azul del baño y la ropa cansada en el armario. Guardando mi paz y mis retratos, durmiendo en el lado izquierdo. Maldiciendo la luz del primer sol. Regando los recuerdos, y retirando hojas secas en la cama. Soñándome contigo, preguntándome, ¿qué estarás haciendo ahora?


Como un candil brillando entre la nada. Tanto te esperé que nos expulsaron del paraíso. Te encontré por fin vagando entre las dunas del pasado. El temblor que trae la primera vez. Por fin te encontré, no digas nada, la noche aprendió de tus silencios y a descifrar nuestros cuerpos. Para tener miedo es tarde. Bendito azar es encontrarte. Yo no te busqué y apareciste abriendo una ventana.


La crisis ha llenado de dormidos las cunetas. Vencidos por los miedos y la luz de los mercados. Perdido. Cuando el trabajo te escupa, rodarás cuesta abajo, la marea habrá subido acorralándote en la cama. El horizonte, la llama y el futuro. entonces, dime que harás, despierta, te estaré esperando. Para cruzar el deshielo y responder a las preguntas que te hacen y te exigen para estar vivo. Para que navegantes extraviados en la noche encuentren el camino en la mañana. Nada está escrito para siempre. Despierta.... El invierno vendrá arañándote la espalda, verás el telediario como quien lee un telegrama. De dulce mansedumbre, y gótica ceguera, sangrando el futuro.

* Extractos de canciones de Ismael Serrano, él canta, mientras yo transcribo a la velocidad del verso. Es como tocar el piano reescribiendo las letras que salen de su voz. Ya no me conformo con escuchar, es como escribir en directo.

29 ago 2016

Fotorreflexiones: La mirada de un poeta desencantado


Alfred Stieglitz
La mirada de este niño, captada por la lente de la cámara de Stieglitz, es la mirada del ser al que ya no le sorprende nada. ¿Qué cuento le vas a contar? ¿Qué milonga le vas a soltar? ¿Acaso crees que le han robado la infancia? No, esa mirada reta al destino y a la vida. Ese cinturón hecho de cuerdas, esas manos en los bolsillos, ese pecho lampiño al aire. Y la mirada fría como el témpano de hielo. ¿Acaso crees que un abrazo calentará su alma? ¿Crees acaso, que te pide algo? No, no se pide, para no agradecer. El agradecimiento es la cuerda del ahorcado. Él puede con lo que le ponga la vida. La lucha la lleva revuelta en su pelo. Su boca asemeja el corte de un cuchillo biselado. Sabe sonreír, pero no te dedica ese privilegio. Pregúntale por Proust, por Nietzsche. No le importan porque no le llenan la barriga. ¿Quieres comprensión? No la busques en sus ojos. A la única a la que le da la mano es a la Soledad que lo cubre del frío o le consuela de los locos adultos que transformaron su mirada en el espejo del infierno. ¿Sientes pena por los niños icónicos? Ellos ignoran quién eres tú y la supuesta pena. ¿Quieres algo más? Quita el flash.