Canciones dedicadas, pétalos de rosas hasta la cama, corazones de cartón, cenas afrodisíacas, repertorio de caricias que para tocarte el corazón te masajea el seno. Valentín se quitó el pañal y mostró los atributos del gran fecundador. Listo para llenar el jarrón de barro de la que le espera receptiva como una flor. Quita la etiqueta de la colonia de feromonas comprada al litro. Sueña, sueña con triunfar el 14 de febrero. Ese día en que solo se da amor envuelto en papel de gran almacén, Valentín se mira las manos, está orgulloso de ellas, herramientas bien calibradas. Se sabe rey, desnudo va a por ella, está de espaldas y susurra unas palabras... Qué bella eres Soledad.
13 feb 2020
12 feb 2020
Minirreflexión: Descubriendo la sororidad
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| @ClaudiaRuiz |
Queridas amigas: Tengo casi 43 años y creo que por primera vez estoy feliz de ser mujer. Se me enseñó que la mujer es débil, manipulable y manipuladora. La mujer no tiene palabra. La mujer es una bruja fea y hueca, una víbora que se vende al mejor postor. Entender que tu cuerpo cambia, sangra y se retuerce. Que salen los pechos sin pedir permiso y gritándole al mundo que eres fértil y vulnerable. Odié ser mujer, odié a todas las mujeres que eran grises y criticonas, odié a las mujeres que se creían perfectas como vestales y con la autoridad moral de hundir a otras mujeres. Nunca dan su mano, nunca dan las gracias. Odio a las que imitan las supuestas virtudes de los hombres y esconden su bigote con agua oxigenada. Odié, Odié, Odié tres veces. Y ahora, con casi 43 años veo a las mujeres como mis hermanas, espíritus de luz que iluminan mis soledades y curan mis heridas con la saliva de la amistad y la sororidad. Amo, amo, amo. Amo tres veces ser mujer y a mis mujeres. (No es un anuncio de compresas).
Esta reflexión tan íntima la inspiró Claudia Ruiz y su vídeo inspirador sobre:
CÓMO DISFRUTAR DE LA MENSTRUACIÓN Y CÓMO HACERLA MÁS ECOLÓGICA. CICLO MENSTRUAL || EPISODIO 5Minirrelato: El sueño de Elva (IV)
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| Alfonsina Storni |
Los iguales se encuentran y se reconocen, Elva corrió hacia el mar, le pareció escucharla rezando versos. Besos mezclados con espuma y arena, va tras ella. El pecho castrado no arrastró el corazón de Alfonsina, que se entregó al agua salada de la madre más grande, buscando su lecho en el fondo. Justo allí donde el eco reverbera en catedrales sumergidas. Maestra de mujeres, piloto de nadie. Ella solo fue, se dio permiso de ser, y morir como mueren los grandes, como les da la gana.
Elva continuaba mirando el mar bravo, creía verla entre las olas, murió con la bella muerte de los poetas, el suicidio con espuma y resaca. Para transformarse en un espíritu más que susurra palabras de libertad en cada exhalación. ¿Acaso crees que morir ahogado en el mar es fácil? ¿Morir en un entorno que es la gran barriga? ¿Ahogarte en esa agua que nos recuerda el líquido primigenio que nos protegió de chicos? ¿Acaso crees que el suicidio es una cobardía? No Elva, es lo más fríamente calculado que he hecho, ni los versos más enrevesados me dedicaron tanta atención. Morir de pie antes que el cuerpo se pudra en vida. No hay poesía en la putrefacción consciente.
Mi querida Elva, nos hemos conocido por casualidad y ya me cuentas tus inquietudes, mi biografía te inspira dices. Escribe la tuya, Elva. Y cuando despiertes mañana, recuerda que Alfonsina Storni no estaba enajenada, tan solo hablaba en otro idioma. Un lenguaje intenso y desde las entrañas, donde el drama se funde con la inspiración y se desnudan para amarse, para preñar hojas y cuadernos. ¿Una orgía literaria? Si tocas ese papel Elva, está latiendo aunque no lo sientas, aunque no lo sientas ...
9 feb 2020
Minirrelato: El sueño de Elva (III)
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| Jorge Rando |
Elva se levanta un domingo más con la promesa de que son las últimas horas de descanso antes de volver a la vorágine semanal. Hoy no preparó café, sino un zumo de plátano, piña y chía. A ver si así alargaba la mañana para conjurar a los idus del descanso y el asueto. No quería escuchar sus voces internas, esas que la hacían entrar casi en un brote psicótico día tras día. Por mucho que las mandase callar ellas dominaban sus neuronas, y cabalgaban la ansiedad que la hacía desear un final no cristiano. Esta mañana respiró, no estaban y decidió escuchar música...
Norah Jones canta mientras el sonido del teclado de Elva intenta pasar desapercibido, como un piano a destiempo. El ritmo lento inspira caricias a las letras para que éstas se vuelvan dóciles y mansas, como pinceladas de pintor enamorado y satisfecho de besos y saliva. Artista que ya ve en el cuerpo desnudo un mundo por descubrir y no carne fresca para devorar. Pintar sin derecho de pernada.
Elva se siente acompañada al ritmo de la música, no sabe si ella o la melodía son las que teclean el ordenador. Intenta poner la mente en blanco y permitir que lo inconsciente se haga consciente, como rezaba Jung. Las alturas y las cimas más profundas ofrecen refugios, que al menos hoy no le interesan, tiene los pies llenos de llagas. Imaginando historias de finales llenos de algodón limpio, sin sangre. Un algodón de descanso y no sucio de poluciones y de urgencias.
La música y la voz de Norah son conductor y carreta. Elva se deja llevar sin preguntar el destino, hasta que ve surcar una mariposa roja. No es un ser vivo, en los sueños los seres son dibujos en muchas dimensiones. Ahora recuerda que la vió en el Museo de Jorge Rando, una mariposa hecha de trazos ligeros y pintura roja como la sangre pero sin manchar, parece un bicho repugnante y bello a la vez, como los seres humanos, que a veces hay que buscarles el perfil bueno porque no se lo vemos.
Al bajarse del carro, Norah aligeró el caballo y siguió su camino, y la mariposa voló como sino fuera de lienzo, ni el vago recuerdo de una exposición visitada con prisa, Elva miró su teclado y solo vio letras...
12 ene 2020
Minirrelato: El sueño de Elva (II)

Elva se acuesta mientras se imagina así misma escribiendo en su diario...Fantasías y sueños, algunos reconfortantes y otros extraños. Le decimos a los dedos que escriban sin consultar a la mente, que cojan el camino de en medio y se pierdan en la abstracción. Que use las manos como los buscadores de oro.
Poco a poco se quita la ropa y se deshace en efervescencia en el río de la vida. Nada en el agua, pero no sacia su sed. Ve al resto de peces pero ella no es un pez. Los observa respirar líquido y comer al mismo tiempo. Parecen seres simples, pero no ha hablado con ellos para hacer juicios.
Se marcha de allí y continúa buscando a los seres oscuros de las cimas más profundas, cuando llega ve luz y se extraña. Son seres iridiscentes que iluminan las sombras. El mundo al revés pensó. Siguió nadando hasta que sintió que necesitaba respirar, sacó la cabeza y lloró al ver el mar lleno de cadáveres flotando en la superficie. ¿Dios, que ha pasado?
Eran cuerpos de soldados de barcos hundidos, eran cuerpos de migrantes que viajaban en frágiles
pateras, eran islas de plásticos y peces muertos por indigestión de objetos extraños. Elva empezó a llorar, gemir y gritar cada vez más alto, hasta que despertó...
6 ene 2020
Minirrelato: El sueño de Elva
Notó que el pecho relentecía su ritmo y caía en un profundo sopor. Elva se colocaba la sábana sobre la cara y abrazaba la almohada. El tacto de la tela fría la reconfortaba y daba gracias. Siempre agradecía al acostarse. Recordó una canción suave mientras y empezó a mecerse, como de niña. El día había sido insoportable, pero la cama nunca defraudaba. Era el refugio de la amazona- pensaba mientras caía en una ebria somnolencia.
Rápidamente sintió que volaba, podía meterse incluso en el interior de los aparatos, sobrevoló los circuitos de una placa de radio o de televisión. Pasaba rasante, casi podía tocarlos, luego soñaba con vestidos de princesas, como la primera vez que leyó el libro de la Cenicienta y se enamoró de aquel dibujo.
En pleno vuelo, escuchó unas notas de piano y un coro de película, veía calles solitarias, podía ver las casas de sus vecinos desde lo alto. A veces miraba por las ventanas, para imaginarse como vivían. Esta vez el vuelo le recordaba que no podía caminar. No era un ángel, tan solo un ser anodino. No podía tocar el suelo, y se convirtió en observadora perpetua. No quería aquellas alas, pero tampoco las tenía. Tenía manos y pies pero no podía tocar ni caminar.
Elva voló alto y lloró por no poder andar. Tanto lloró que sus propios gemidos la despertaron y la almohada estaba húmeda. No era la primera vez que tenía ese sueño. Se bajó de la cama y andó unos pasos y echó de menos esa capacidad de correr detrás las nubes, poder nadar entre la luz del amanecer y el ocaso. Aún podía escuchar el sonido de las olas del mar de las playas. El olor del fuego de las montañas al tun tún de los tambores de los chamanes de madrugada.
Sentía que de día era una simple actriz de reparto y de noche vivía la vida verdadera. Por eso quería dormir, dormir y dormir. Querría dormir despierta para aunar esas dos realidades. Tenía un cuaderno para anotar lo que veía, unas veces eran paisajes solitarios, lobos aullando a la luna, o algún sonámbulo caminando solo. Solía vigilarlos por si se perdían y los regresaba a casa. Otras veces eran amantes de las estrellas y la naturaleza haciendo acampada. Nunca hablaba con nadie, se conformaba con mirar. Hablar nunca fue su fuerte ni despierta ni dormida, se conformó.
Una noche decidió grabarse con una cámara mientras dormía, y lo vio, observó como una Elva brillante, etérea se levantaba sin poner los pies en el suelo y luego volvía al amanecer. No se sentía la Wendy de Peter Pan, tan solo era la tránsfuga que vivía una vida mejor que la de ella. Decidió que ya era el momento de tomar cartas en el asunto. Preguntó a gurús y a místicas que le hablaron de unos viajes espirituales. Controlar algo que no se ve es complicado- pensaba Elva. Asistió a rituales de humo, tambores y fuego, bailó a pecho descubierto bajo la luna con las guardianas del conocimiento. Y aunque notaba la seguridad y el empoderamiento. Esa doble vida la tenía desconcertada y no le permitía echar raíces en ningún lugar, ni en el físico ni en el espiritual.
Sentía agotamiento y un fuego que la consumía en el interior. como si el sol fuera a hacer el mediodía en su pecho. Había días en las que no se sentía bendecida ni agradecida, sino todo lo contrario, en uno de esos días de hastío corrió hasta lo alto de una barranquera y miró al fondo. Miró al cielo, y por un segundo sintió que se hundía buscando la sima, hacia la oscuridad, donde apenas llegaba la luz del sol. Lo sentía en el movimiento de sus ropas y en el hielo de la brisa en su cara. ¿Había saltado?- dijo en voz alta y escuchó su eco. Abrió los ojos...
29 dic 2019
Minirreflexión: Aniversarios que no deberían existir: Ana Orantes
Soñé que tomaba café con Virginia Woolf, paseaba con ella hablando de literatura y feminismo. Definir qué es exactamente una fémina no es fácil, y se granjea tanto adeptos como haters. Ser mujer en el siglo XXI es tan complicado como en el principio.
Se nos habla de independencia económica, un espacio propio, defender el derecho a sangrar, a parir y a amamantar, a la crianza y a cuidar de la memoria de la especie. ¿Perdidos? Perdidos estamos todos, hombres y mujeres. Nadie se conoce así mismo y no sabemos tratar a los demás. Y a veces menos a los de casa. Necesitamos una cura emocional, una educación que nos empodere como seres de paz y creativos. Sin miedo a la colaboración y a la excelencia.
La muerte de muchas mujeres llenan los telediarios, pero hay muchas otras que son cifras grises porque no salen en titulares. Se llenan las calles y las pantallas de performances que gritan que "El violador eres tú", incluso los memes toman el testigo. Hay muchas mujeres que nos han allanado el camino, como Ana Orantes que encontró la muerte (1997) tras dar su testimonio en televisión, yo era una niña cuando ví la entrevista. A los pocos días cuando se comunicó su trágico final a manos de su maltratador. Creo que ahora Ana camina al lado de Virginia, y María Zambrano. Las letras limpian la sangre de sus heridas para que no quede en el olvido, tal fue su valentía por las hijas del futuro.
Se suman estigmas, se suman prejuicios, se suman antiguos paradigmas defectuosos, se suman críticas vacías y sin corazón. Se suma un olvido incómodo, instantáneo: "Ya pasó, ya se fue", pero no. Los exámenes dan suspenso en respeto y en un montón de ítems más. En éste caso restar sería lo más adecuado, pero insuficiente, el ser humano debe despertar así mismo y a su realidad espiritual. El ser humano femenino que camina a su lado debe despertar a sus poderes y tomar su lugar. Esto no es fácil, requiere educación, interiorizar los valores que forman las patas de la mesa de la autoestima, el amor propio y la auto valoración positiva y realista.
No nos engañemos, somos seres imperfectos que se juntan con seres imperfectos, y a veces no para facilitarle la vida. Presas del Drama Queen, tanto hombres como mujeres caemos en el victimismo. Ahora se nos pide madurez para encarar el futuro, llora cuando tengas que llorar, ríe cuando tengas que reír y lucha por esa equiparación de oportunidades, no igualdades de reflejo dudosas.
No pensaba ponerme reivindicativa, ha surgido sin querer. Respeto a las mujeres y los hombres que han luchado por la libertad, el amor al prójimo como así mismos. A los creativos que creen que un mundo mejor es posible ( y no el título de un libro de autoayuda) y lo hace cada uno desde el silencio y la oscuridad de las bambalinas. Un abrazo fuerte Ana Orantes.
Minirreflexión: Fin de un década o eso dicen
Del 2010 al 2020. No voy a hacer un Top Ten sobre lo mejor y lo peor de esta década, a ratos ominosa a ratos esclarecedora. Gente hubo y se fue, los noticieros se llenaron de Youtubers, activistas y fakes.
Mi adorado periódico en papel y sus columnistas, han sido sustituidos, a lo tonto, por influencers e instagramers. Mi cultura digital ha derivado en intereses insospechados y el vocabulario Random se amplía sin concierto. No me siento más culta, quizás más vivida. Pues, el círculo de afinidades virtuales se amplía cada vez más. Hasta que se agota y haces Unfollow, el amor es así.
Mi teléfono antes sonaba cada tarde, alguna amiga con sus cuitas o yo con las mías. Hasta que un día díje basta ya, no soy terapeuta y no juego a eso. Me puse la coraza de Chica Maravilla y me propuse solucionar mis cuitas sin distracciones. Resultado, sana en soledad, como las buenas.
Gurús también hay, una tiene una vida espiritual bastante inquieta y necesita palabras de fuego para que arda la llama de vez en cuando. No los puedo nombrar porque esto se llenaría de arrobas, tu camino espiritual virtual debes descubrirlo tú. "Que la fuerza te acompañe".
Políticamente hablando he votado demasiadas veces, con la boca quemada y no me ha sabido a nada, igual que los resultados. Hemos perdido el olfato y las papilas, votamos con los dedos, contando. No reconozco a nadie, y nadie me reconoce a mí. Estamos en paz.
Los bancos cierran sucursales y abren cajeros de carga y descarga. Hasta los abuelos se tienen que poner las pilas con la electrónica. Tengo un amigo que me come la cabeza con que los bancos van a caer y hay que tener bitcoins. No sé si hacerle caso, que el chico es medio brujo y ve el telediario.
La virtualidad nos ha vuelto más silenciosos en el bus, nos aislamos en nuestra burbuja, dejamos que nos lleve mientras huimos de nuestra realidad. Si nos quitan la cara de la pantalla, es como si nos quitaran la escafandra en el fondo del mar, nos ahogamos. Nos estamos volviendo alérgicos a nuestro planeta, lleno de mercurio, uranio y plásticos. Todo tiene dobles sentidos, pero sin tiempo para aclarar. No interesa la verdad, nos conformamos con el screenshot.
Los abuelos abundan como los hongos, dicho desde el cariño. Somos más viejos porque no nacen niños. y con ellos las mil vicisitudes que se les presenta a una persona cuando va perdiendo autonomía y gana en dependencia. La salud se mide en recaídas y remontadas, llegamos más lejos de los ochenta en múltiples situaciones y a ellos se les recorta presupuesto también. Somos la descendencia de Matusalen, somos centenarios. Sin memoria, sin autonomía, o todo lo contrario, con plena consciencia de la gente que se ha ido marchando por el camino. No hay reglas fijas, ellos las rompen cada amanecer y las doblan cada noche al dormir.
Sobre el fin del mundo, me consta que hemos pasado muchos desde el 2000 en adelante, según las profecías debería sorprendernos que sigamos vivos para destruir el planeta con impunidad. Y que éste no se haya partido por la mitad, o nos hayan invadido los extraterrestres para someternos como esclavos. Muchas películas hemos visto, que nos recuerda de lo que nos hemos librado.
De mí, bffff, solo puedo decir que entro en esta nueva etapa voy con los ojos bien abiertos. Feliz 2020
Minirrelato: El vecino
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| La ventana indiscreta |
Puerta con puerta, lo escucho respirar, tirar de la cadena, abrir la ducha, enjabonarse, y golpear la puerta contra la pared. Lo escucho rumiar, huelo las yerbas que se fuma para olvidar. Sé que tiene mujer que viene y da gritos, sé que tiene una niña que canta sin cesar con su micrófono de karaoke. Lo siento escucharla sin desconectar, las horas que está con ella se pasan rápido.
Lo escucho abrir la reja con cuidado para no molestar, para luego cerrar de un golpe la de casa. Advierto que tiene polaridades, como todos. Se levanta a las cinco de la mañana para ir a trabajar. Quiere salir sin ser escuchado, pero la llave le delata. El silencio de la calle no le cubre, arranca el motor del coche. Vuelve tarde aunque de día, pone una lavadora y la cuelga en un tendedero minúsculo. Me ve pasar y me pide disculpas por ponerlo en la entrada, que si lo necesito él lo quita. Se lo agradezco, pero el mío tiene alas y no cabe ahí.
Llevo casi seis años en mi pequeño estudio, he visto entrar y salir a mucha gente de toda condición. Y este joven es el primero que se presenta y luego pasa desapercibido, o eso cree él. Puerta con puerta, también significa pared con pared. Compartimos termo y sus gastos. Algún día se irá, como han hecho todos, pero creo que es el único del que he tomado nota. No es espionaje internacional, tan solo espionaje de pasillo y pared.
Minirreflexión: Sobre los escritores "De scriptoribus"
Hace mucho que no escribo, le hecho la culpa a la farmacología que te amarra los pies que un día aprendieron a volar. Unos me dicen que es tontería, que es simple rutina. Pero no, ya no es lo mismo. El cuerpo reacciona ante los problemas como le da la gana y el mío eligió trascender. Algo que no te hacer tener más amigos, ni mantener trabajos. Es el recurso perfecto para tirar a dar cuando te da por ponerte franca, "Estás loca". O dicho finamente: "Me lo tomaré como un brote de los tuyos".
Cobardes que se esconden tras su toga de falsa autoestima y una autoridad moral de papel cartón. Cuidado al dar poder a estos sujetos. Seres vacíos que encuentran en el fallo de los demás el espejo en el que se ven guapos.
Escribir puede ser un don o simplemente una capacidad como otra cualquiera, a la que si le echas cuentas es posible que, al menos el escritor, pueda crecer y desarrollarse. Personalmente, empecé a escribir para desahogarme con quince años. Y empecé a usar la prosa poética para no dañar con la sinceridad del asesino en serie y protegerme detrás de las metáforas de mí misma y del otro.
Como siempre hay 'Intelectuales de pacotilla' que intentan psicoanalizarte a través de tu escritura. Eso me repele, porque divagan sin conocer las verdaderas circunstancias del escritor. Medicuchos que diagnostican desde el vacío y que creen que lo escrito es una radiografía del juntaletras. Me río cuando me dicen, "Te expones demasiado, no deberías contar esas cosas". Yo suelo contestar: "Si te has llevado esa impresión, entonces es que lo he hecho bien". El escritor se guarda la carta de la certeza o del adorno de sus escritos. Son sus niños, niños libres desde la cuna. Los prejuicios son del lector. Su riqueza o pobreza se dejan entrever en sus comentarios.
"Quod sibi scribit" (El escritor escribe para sí mismo).
24 abr 2019
Minirrelato: El camino del mirlo
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| Mirlo |
El tiempo está revuelto, las energías en desconcierto. Necesito meditar, pero en movimiento. Muchos me dicen que esa meditación es más peligrosa, la mente se puede perder. Es cierto, hay que tomar precauciones, eres tú en busca del objeto que produce la ansiedad. Cavar con uñas y dientes, la paz, se encuentra en el camino.
Antes de salir voy preparada: Música con itinerario, para espabilar, para que la mente no se quede extasiada en el drama interior. Objetivo: Regresar.
Siento que mi cuerpo se acompasa a la música en una marcha marcial, centrada en un punto abstracto y en la respiración. Inhala y exhala. Inhala, exhala. El cuello recupera tonicidad y la nueva orden se transmite al resto del cuerpo. Los músculos entran en calor, estiran y se vuelven elásticos. Subida de endorfinas, me siento invencible, mientras en mi interior se luchan cruentas batallas. Pasado, presente, futuro, ¡Cuidado semáforo, hay que cruzar! Piedra en el suelo. Un mirlo se posa en mitad del camino.
De fondo escucho a mi amiga de nuevo: Meditar es sentarse y observar el interior... Es posible. Pero para mí el cuerpo es templo y también sarcófago. Necesito volver a la vida no recrearme en un mausoleo. Las flores destacan como vayas publicitarias, rivalizan en belleza a los oscuros pensamientos. Miro al cielo gris, no porque vaya a llover, sino porque el ocaso también avanza. Gracias naturaleza por recordarme que debo fluir. Otro mirlo se posa sobre una vaya metálica, ¿será otro o el mismo?
Silencio, las voces y las imágenes de mi cabeza se han apaciguado, el estilo de marcha me ha hecho andar kilómetros y subir cuestas pronunciadas sin darme cuenta, ni me falta la respiración. Mi cuerpo sudó la adrenalina y agradece el paso más lento. La mente libre de ruido, redescubre la creatividad sepultada bajo toda la ropa sucia. Recordé al mirlo y busqué su significado: "Los que tienen la medicina del mirlo, pueden permanecer en la tierra mientras caminan en el espíritu". Mirlo como animal de poder
19 abr 2019
Minirrelato: El amanecer de las bestias
Hay tareas pendientes que aunque uno las posponga terminan saliendo solas, las saboteemos o no. Hoy es un buen día para resolver los asuntos, aligerar la agenda.
Es Viernes Santo, muertos hay muchos, con nombres y apellidos más o menos ilustres. Subidos a cruces o cargando con ellas. Todos se alejan rápido de este loco mundo.
Dicen que tengo mal despertar, pero creo que es cuando más sincera soy. Cuando no surge ningún amago de agradar al prójimo, con la dulce y hosca mirada de una asesina en serie, depredadora despiadada. El café es solo una excusa: "Antes de tomarlo no soy persona". ¿Y de verdad te lo crees? Se te perdona la vida mañana tras mañana, hasta que se agota el perfume de tu vida prestada.
Aún me relamo con gusto, este amanecer no tomé prisioneros, ni queda rastro alguno. Caíste al suelo ignorante aún del por qué. Miraste a los ojos de la bestia y creíste que iba a ser un día especial, en vez de caricias, fueron las garras del diablo las que sujetaron tu mentón con la cálida frialdad del que se sabe con la guadaña en la otra mano. Infeliz...
| Yamamba, Yama-uba by TYGER |
Dicen que tengo mal despertar, pero creo que es cuando más sincera soy. Cuando no surge ningún amago de agradar al prójimo, con la dulce y hosca mirada de una asesina en serie, depredadora despiadada. El café es solo una excusa: "Antes de tomarlo no soy persona". ¿Y de verdad te lo crees? Se te perdona la vida mañana tras mañana, hasta que se agota el perfume de tu vida prestada.
Aún me relamo con gusto, este amanecer no tomé prisioneros, ni queda rastro alguno. Caíste al suelo ignorante aún del por qué. Miraste a los ojos de la bestia y creíste que iba a ser un día especial, en vez de caricias, fueron las garras del diablo las que sujetaron tu mentón con la cálida frialdad del que se sabe con la guadaña en la otra mano. Infeliz...
18 ago 2018
Minirrelato: El soldado de corcho

Allí estaba aquel ser, deshidratado en el desierto, en aquella duna que lo recibía como su última cuna. El efímero seno de arena que sentiría bajo sus dedos. El delirio le hacía tener pensamientos oscuros. Sabía que podía morir, pero el mismo deseo de beber algo lo ataba a la existencia. Notaba la fiebre ascendiendo como la lava que hace el recorrido a la inversa, derritiendo la cabeza.
Se sentía acartonado, como un alcornoque viejo al que le han quitado cientos de capas. No sabía cómo había llegado hasta allí. Su cuerpo olía a sudor y cobre. Laceraciones hirvientes recorrían todo su cuerpo, pero no sabía por qué, ni quién lo había hecho. No podía odiar, ni tampoco perdonar. Volvió a perder la consciencia.
- El umbral del dolor es alto, tolera con demasiada facilidad la tortura y el sufrimiento- Escuchó que decían. Tiene la piel encallecida y los nervios atrofiados, nudosos, como un árbol viejo.
Lo sabía, se estaba transformando en un ser deforme, había perdido su identidad, no era hombre, pero tampoco mujer. El látigo lo había esculpido de nuevo. Era surco y grieta, era coral en el fondo del mar. En las callosidades se encontraban los borrones de lo que otros quisieron firmar.
Se despertó delirando, agarró la arena en un puño como queriendo abarcar el desierto entero y convertirlo en talud y mortaja. El polvo en el polvo, el seco bautismo de los muertos. Sus dedos como garras, como ramas famélicas. Se sentía tronco sin raíces cuyos frutos estaban muy lejos. Solo, donde nadie oyó su caída para contarlo.
Sintió mareo y empezó la caída libre, hasta que escuchó el descorche de una botella.
12 jul 2018
Minirrelato: Elegía a las musas
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| Portada de Festín de Cuervos |
Mi musa estaba muy leída y no cometía faltas de ortografía. Vigilaba y escuchaba tras las puertas para buscar historias frescas. Las traía presas en su boca chorreando sangre caliente. Las tiraba moribundas en la mesa y se iba sin esperar agradecimiento.
Los cuerpos empezaron a amontonarse, como en una fosa común. La musa empezó a aullar para llamar la atención hasta quedar afónica, pero hace mucho que me quedé sordo. Ya no puedo escuchar las voces. Sí, la castración química para los escritores existe. Nos volvemos más terrenales, más cínicos y no nos reímos con facilidad. Cuando consiguen domesticar a un artista, éste se vuelve opaco, un poco más muro y menos piel. Ya está muerto y apto vivir en sociedad.
Mi mente esboza mil excusas para eludir el hecho de que la musa no murió de vieja. Me la dieron bastante usada, sí, pero mi musa era hembra dominadora. Era hembra transgénero que ya había matado al toro por los cuernos. Y cada cuerno era un seno en su pecho. Le gustaban las bromas casuales, las sátiras burlescas y las caricias en sitios innombrables. Era absurda, picante y excelsamente relevante. No pasaba desapercibida, más que susurrar al oído me daba collejas y gritaba: ¡Espabila 'tarao'!
Ella murió de indiferencia y tabaco, la cirrosis la volvió amarillo fatiga y murió extenuada. El escritor sin embargo, está maldecido con la oportunidad de vivir muchos años bajo el signo de la normalidad grabado en escarlata en su frente. Muses semper in pace.
2 feb 2018
Minirelato: Corrientes
El viento soplaba desde el este, la hoja salió despedida de la rama, se dejó llevar. El viento, llamado por algunos como destino, la arrastraba. Nadie le pidió permiso, se sintió nadie entre las corrientes frías y calientes. No era muy consciente si ella tomaba partido del todo, es difícil controlar el vuelo en todas sus incógnitas.
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| You Can Be Smile |
De esto hace mucho tiempo ya, la música 'retro' suena con ansias de un pasado que no vivió, no fue su pasado, aunque las notas se empeñaban en decirle que tenía que volver allí. Películas de los años 40. Rostros bellos, casi hieráticos y fríos. Allí, donde los árboles en blanco y negro no distinguen el cambio de estación.
Esa hoja que perdida en la travesía aérea de los muertos, no todos nadan en los ríos infernales. El hedor que desprenden es denso como una ola enfurecida y rabiosa vomitando espuma. La hoja muerta siente todas las muertes.
De nuevo suena la marcha fúnebre a ritmo de jazz. Hoja libre y soñadora, encuentra en la muerte la libertad sin leyes, ni protocolos que no encontró en vida. Hoja libre y transgresora que siempre miró a todos con la maldad infantil de un alma ingenua. Peligrosa en sí misma, por su candidez y falta de maldad verdadera. Hoja que baila en las sombras, mientras escribe en sus venas el guión para la siguiente vida.
Hoja febril y cardíaca, hoja de árbol, hoja de libro, hoja de cuaderno, hoja del libro de los muertos, hoja del registro civil y del bautismo. Hoja que busca en la genealogía de sus ancestros un hueco para dejar su huella. Necesidad vestigial que nos vuelve repetitivos y cansinos. Un día como, hace años, pensamos lo mismo de manera sincronizada, con la sincronización global que nos hace aburridos y anodinos, pero enfermos de unicidad y tan diferentes del resto como la capacidad de ser genuino tengamos.
La hoja entra en el reino del olvido, todo lo que apuntó con tanto esmero, todo lo escribió con la delicadeza de un amanuense desaparece como ella.
12 abr 2017
Opinión: A tomar viento con Neruda
Mezcla explosiva para los sentidos, esos que están adormecidos con el opio del egocentrismo y demás drogas duras. Pero claro, no lo digas muy en alto que ese tipo de pecados quedan para el interín.
Ayer ví la película de Neruda (2016) del director Pablo Larraín. Sinceramente, creo que no me he mosqueado tanto leyendo a Bukowski, con su aliento a whisky, chaperos y botellas rotas, como lo hice ayer con la cinta. Mientras mi boca recitaba de memoria los versos, poco a poco, iba enmudeciendo:
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| FilmAffinity |
PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.[...]
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.[...]
Vamos, que antes de terminar la estrofa, ya me había mosqueado profundamente. Grandes hombres con grandes vicios. Hombres de leyenda, con un ejército de aduladores, hombres y mujeres, de toda índole. Todos lo adoraban por una lengua cuya saliva era capaz de jugar a montar letras. Grandes hombres endiosados por mujeres que no dudaban en dejarse manosear por el poeta. El héroe en el papel, que huía de la justicia mientras los militantes se pudrían en los campos de concentración chilenos, bajo la atenta mirada de Pinochet.
¿Pero a quién subimos a los pedestales? Está claro que a sus líneas, mientras a su creador se le consiente todos los caprichos. Era senador y escritor. Todos veneraban su cabeza. ¿Pero y su vida llena de alcohol y prostíbulos? La distancia que da el tiempo exonera a estos truhanes. Tal vez, estaré resacada, pero me da vergüenza cuando descubro a quién tenemos que estudiar en los colegios. Trabajar sus versos, memorizarlos. La frase que dice que: "La obra trasciende al hombre", se queda muy corta. Ainssss, "Podré escribir los versos más tristes esta noche..."
24 mar 2017
Opinión: Síntomas del fin de una era: ¡Bomba va!
Sí, ya sé que no está el horno para farolillos. Y que los legos inundan la tierra. Este post será aburrido y soporífero. Lo advierto, que luego no quiero quejas. Voy pa'llá.
Que el mundo está dando los últimos coletazos de una adolescencia trabajosa, rebelde, contestataria y pelín autodestructiva. Eso lo hemos sufrido todos, aunque no leamos el periódico o sigamos el thriller del telediario. A los legos-entendidos no les hace falta escuchar los análisis de los expertos, que explican sobre los atentados perpetrados últimamente, se conforman con pensar en que son cuatro locos que se inmolan por dinero o una fe mal entendida. Los expertos nos instan a mirar más allá de las teorías conspiranoides, éste nuevo tipo de terrorismo es producto del fracaso de la integración.
Los hijos de los inmigrantes nacen con las raíces fuera. Con el sentimiento de desarraigo grabado en los genes, con el dolor del que no tiene tierra. La globalización ejerce una nueva aculturación. Un individuo sin tierra, ni memoria. Su vida espiritual se remonta ya a la nube ciberespacial de tanto buscar su hueco entre fronteras. Hablan varios idiomas dentro y fuera de casa. Pero en su interior la soledad es muda, el odio no es tierra yerma. El odio también es una flor, aunque apesta, se refleja en la mirada.
Los especialistas vienen avisando que se necesitan expertos para entender a esos movimientos de población. Gente que no se pierda entre la morralla pseudopolítica o pseudoreligiosa que perpetúa el terrorismo como arma ideológica.
Hay intereses ocultos y oscuros, como diría Iker Jiménez, pero debemos ir a la raíz. Entre todos quizás limpiemos esos intereses destructivos. Pero, ¿cómo se resuelven estos conflictos? ¿Será necesaria una nueva dialéctica a caballo entre el cerebro y el corazón que derrumbe esos odios viscerales? ¿Cómo decirles que la tierra es de todos y es ésa misma tierra la que nos cubrirá de polvo? ¿Cómo decirles que la Tierra no necesita mártires, ni inmolaciones, ni guerras interminables, ni hambrunas genocidas?
Si lo que falla es el arraigo, si lo que falla es la convivencia, si lo que falla es la retórica, si lo que falla es la teórica. Hay que dejar de mirar y tirarse a la piscina...¡Bomba vaaa!
19 mar 2017
Opinión: Síntomas del fin de una era. La fragoneta
Sí, aquí estoy a ver si me sale un jingle que me saque de pobre. Ya que no lo hace mi carrera, ni mis títulos, ni mi currículum. Voy con el uniforme de camuflaje a todas partes. Discuto con mis clientes de que la tarifa de precios es justa para no morirme de hambre. Porque lo de trabajar por la voluntad, mire usted, lo llevo fatal.
El tema económico lo llevo tan mal que hasta me he peleado con un amigo porque dice que no va a buscar pareja hasta que no haya mejoría económica. Hasta que no haya estabilidad- dice. ¿Estabilidad? Pero, si mi psicóloga me ha tenido que explicar dos o tres veces que eso ya no existe. Como los reyes magos, Winny de Pooh, o que la princesa se pondrá morena a la sombra.
¡Madre de Dios! Por si fuera poco, hoy me ha dado por llamar a la mía a Canarias quejándome de que yo pensaba que la crisis se acababa este año, estamos en marzo y las oportunidades siguen anoréxicas. Se pone apocalíptica y me suelta: "¡Ay Yeiza, esto no ha hecho más que empezar!". Vamos que entre mi madre, mi amigo y los números rojos de la cuenta sufro horrores.
Sé que estos sentimientos son universales, a todos nos duele el corazón que tenemos en el bolsillo y al otro corazón lo tenemos harto de acupuntura, para que se queje bajito, que en este momento hablar de amoríos no pega. Ahora toca vestirse de luto por los dineros que tuvimos y que no vamos a volver a ganar, llorar como plañideras por no poder elegir entre varias opciones laborales, porque ya no hay ninguna. Estoy triste y apesadumbrada, esta vez la culpa no es de Bukowski.
No busco novio, ni marido. Busco un coach que me ayude a remontar y que no se acomode, que no es plan de que haya que mantenerlo ahora también. Mis amigas, cuarentonas o más, me advierten y aconsejan: "Los hombres ya no son como los de antes, ahora hay que mantenerlos". ¡Válgame Dios! ¿Que el nuevo hombre del siglo XXI, ha ganado metrosexualidad y ha perdido réditos (entiéndase huevos)? ¿Y la mujer posmodernista ha ganado en laca que no apelmaza y títulos, pero se ha quedado con la idea de que alguien tiene que ser mantenido para que el sistema funcione?
17 mar 2017
Opinión: Como canta Sabina
Trabajo en pijama blanco, nada sexy porque me queda varias tallas grande. Lo bueno de ir uniformada es que eres más visible al conductor del bus. Y en las carreras detrás suya, ya tengo preferencia. Código de colores, respeto al disfraz uniformado. No sé, pero me espera.
En muchas conversaciones entre mujeres, ver a un varón uniformado es sinónimo de miradas furtivas disimulando, o no, ardientes y lascivos comentarios, hasta con el marido delante. Y el otro callado, resignado por el tópico. Ya que a él le sobraba el uniforme en las féminas. Comentario que guardó para sus adentros, pues como canta Sabina: "Si me preguntas por la vida. Lo niego todo. Aquellos polvos y estos lodos."
15 mar 2017
Minirrelato: Para esos muertos
Cuando caminas por el jardín de los muertos y respiras su aroma diverso y lleno de matices. No puedes más que admirar la belleza de lo efímero y aplaudir sus esfuerzos por caminar entre los vivos sin que se note que están muertos. Si en tu camino encuentras a alguno perdido, dale la mano y condúcele al desierto, pues el lugar de los muertos no es el cementerio. El polvo busca el polvo en aquellos lodos. Ellos son nómadas eternos en busca de una piel que los habite, un sol que los queme y una arena, que como notario, tome acta de sus efímeras huellas. Ahí van en procesión los muertos cargados de corbatas o discursos engomados. Buscan el oasis que los refugie, la matriz-tumba que los haga revivir. Tú oyente no seas sujeto paciente y tradúcele al muerto las indicaciones para que sus huesos descansen, o dejen de ser muertos sin objeto ni propósito. Pues, la muerte es libertad, y la libertad sueño.
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