13 abr 2020

Minirrelato: El sueño de Elva (X)

El Gatopardo
Elva hace mucho que no duerme, toma café para espabilarse y ansiolíticos con pan para detener las taquicardias y los temblores. Todo estaba fuera de lugar, un virus con corona ha llegado al planeta y lo ha puesto todo patas arriba. ¡Maravilloso!- pensaba, pero al rato empezaba a llorar por los vivos contagiados y por los fallecidos muertos en soledad. Todo le parecía una película, una profecía cumplida de Nostradamus, o una plaga más del Apocalípsis. A los conspiracionistas ni les hacía caso, quería datos, datos. Estadísticas que se sucedían y le daban tranquilidad o un síncope dependiendo del sentido de la curva.

No tenía tiempo para soñar, estaba montando guardia en su ventana, sabía qué vecinos se pasaban el confinamiento dándose paseos con la excusa de  'los olvidados', sabía qué enamorados quedaban para 'uno rápido', sabía qué vecina preparaba ensaladilla rusa para otra que se había puesto mala. Sabía qué chavales ayudaban a los mayores cargando agua o fruta. Sabía qué policía volvía de madrugada y se levantaba al alba para desinfectar el coche. Conocía a la panadera que encendía el horno a la misma hora. Conocía el código de las persianas - abiertas todo bien. Cerrada muchos días, tocar a ver qué pasa con esa persona y amiga, primeras propietarias del bloque.

Elva observaba a los abuelos, hijos y nietos. Observaba cómo algunos se volcaban en los cuidados y no tenían vida personal, mientras otros esgrimen el comentario de: "Cuidarlo, fue tu decisión". Y, ¿qué se contesta? ¿Qué se dice cuando lo de escurrir el bulto está normalizado? Elva se encendía, se indignaba. Llevaba todo el confinamiento enfadada con el mundo. Esta pandemia nos hará mejores personas, pero con el ligero mátiz de: "Será el que quiera, ¿no?". Elva rabiaba al recordar la frase del Gatopardismo: «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie» de Giuseppe Tomasi di Lampedusa .

Todo está cambiando, pero que no siga igual, que se renueven las estructuras de pensamiento y de las instituciones, y los modelos insostenibles.  Elva se lo repetía sin cesar: No volvamos a lo mismo, aprovechemos para mejorar - Esto último lo dijo en voz alta, como si alguien pudiera escucharla en su solitario piso de cuarentona invisible. Lo repitió como un mantra. Al hacerlo se le normalizó la respiración, el corazón ya latía acompasado, los temblores de la ansiedad, el miedo y la incertidumbre dejaron paso al pulso firme del cirujano apunto de operar.  Muchas capacidades aún sin desarrollar y mucho por hacer, campo fértil convertido en almohada. Pues, la salud se esconde en los sueños y en despertar lúcida para continuar con su solitaria crónica hasta que todo acabe. Iría al gimnasio, se haría unas oposiciones.... Pero, si no es año nuevo con sus propósitos y deseos... Es una nueva oportunidad de caminar diferente, de reflexionar, de trascender.....Zzzzzzzzzzzz

8 mar 2020

Minirrelato: El sueño de Elva (IX)

8 de marzo
Ella Fitzgerald sueña cantando que canta en el cuarto de Elva, canta por aquellas que no superaron el miedo y las barreras entre sus sueños y la realidad. Las buenas malas normas para ser mujer buena y obediente. Mujer que debía vivir con el aparentar, porque el ser no importaba. Eras la hija de..., la esposa de..., la mujer de..., la amante de ... Pero no eras.

Bravo por las que cantaron, bailaron y estudiaron, mirando de frente a los hombres sin tener que usar las mal entendidas armas de mujer. Billie Holliday acompaña la cadena, se acuerda de aquellas que murieron sin vivir, las que sufrieron la confusión de la caricia y el bofetón. Se acuerda de aquellas que son mutiladas para que su sexualidad se más fea y desagradable, con la excusa de que es para su protección. Billie canta por aquellas que son obligadas a casarse cuando aún sueñan con unicornios con hombres viejos que nunca conocieron el respeto a la infancia y a la mujer.

Nina Simone se presenta y habla en nombre de las mujeres en territorio bélico usando la violación como arma de guerra, si destrozas a una mujer destrozas el futuro de esa nación. Canta Nina más alto y no te calles, sigue denunciando.

Sarah Vaughan afina mientras defiende al respeto a las decisiones que la mujer decida realizar sobre su cuerpo: más ropa, menos ropa, ir sola a los límites del universo sin temer ser asaltada, nunca se ofreció ni estaba en mal lugar.

Abby Lincoln habla del respeto y solidaridad entre mujeres, esa sororidad que junto al empoderamiento, están de moda y sonríe porque le han puesto purpurina a algo que ya se hacía en la sombra. Abby manda un beso que se confunde entre el humo del salón, se acuerda de las chamanas, de las yerberas, de las parteras, de las esteleras, de costureras, de las cocineras, de las maestras, de las cuidadoras, científicas, de todas las que bailaron de puntillas a medianoche para no molestar, a las que escribían es cuadernos ocultos, y a aquellas se disfrazaron de hombres para avanzar.

Pronto se unen The Cordettes, cantando para que te despiertes y te quites las legañas de arena, animándote a imaginar, proyectar y correr hacia lo que te hace crecer. Sin rencores, pero sin olvido. Hay mucho que sanar y corregir, hay mucho que autocurar y dejar de lamerse las heridas. Hermanas todas en la construcción de la imagen de la mujer que abrirán puertas y allanarán el camino de las nuevas generaciones. Mujeres que ya no parirán patriarcado, matriarcado, ni ofrecerán al mercado modelos obsoletos y caducos. La palabra alma es más completa en su abstracción que mil etiquetas mal puestas. Ninguna virtud queda mal puesta, ningún adorno superficial la hará brillar más que sentirse realizada y en el camino que ella a elegido.

Elva las escucha a todas presentar su discurso con ritmo y empezó a cantar como ellas una letra que aún estaba por escribir pero que conocía perfectamente...


1 mar 2020

Minirrelato: El sueño de Elva (VIII)

Había sido una semana dura, le afectaban mucho las historias de sus clientes, cada tarde se pesaba y duplicaba su tasa. Ya se había traído a alguien a casa de nuevo, levantó las manos hacia el techo respirando hondo. ¡Aquí no, por favor!- se dijo así misma exhalando un suspiro. Encendió la música, se puso a bailar para exorcizar las energías que traía pegadas al alma, el dolor que ellos exudan. 

Por suerte, nunca había soñado con ellos, aún no habían saltado la barrera íntima del descanso, pero no podía olvidar sus historias: 

Pepita que con su ictus en el lado derecho había aprendido a pintar mándalas con la izquierda y quiere volar antes de que venga el siguiente coágulo a cambiarle los planes.

Antonia, afectada del nervio óptico, vive ciega en actitud anteponiendo los miedos a sus capacidades, aunque esto no amarga ni oscurece su bello y generoso corazón. Aunque es una golondrina atrapada por las cortinas, siempre huyendo de la luz.

Rocío un mujerón de 1,70 cm. Una mujer bella, bastante entera y autosuficiente de 90 años que decide convivir con un hombre de 85 para cuidarse el uno al otro. Lo que no sabían es que a los pocos meses el Alzheimer sería el tercero en discordia robándoles toda la ilusión y desbarando su proyecto de vida. Haciendo que ni ella ni él se pudiesen echarse una mano.

Esperanza, consumida hasta los huesos y una demencia que la salva de su realidad encamada, habla en verso. Le pregunté si ella era poeta y me dijo que no sabía ni leer ni escribir, pero que le gustaban las letras: "Las palabras son como mariposas, yo las veo volar y les digo quédense con Esperanza a hacerle compañía y se sientan a mi lado".

Elva los mira proyectados en su cabeza, como si fueran los personajes de una película, podía ser ella, podían ser sus amigos o familiares. Ser cronista de su caminar hacia el lugar donde acaban todos los achaques, escuchar una y otra vez de manera sinfín: "Qué bello es llegar a viejo, pero qué fea es la vejez". 

Ella intentaba hacerles reír, hacerles olvidar durante unos instantes su penar y recordarles que hay una clase de locura que les vendría bien, la de la  inocencia del que le queda aún mucho por vivir...Y si mueren que vuelvan para contarlo. Ellos esbozan una sonrisa y la miran en silencio... Volvió a suspirar, y dijo en voz alta: Lo siento, hasta aquí llegamos, pero en mi cama no entráis. Hasta mañana.

23 feb 2020

Minirrelato: El sueño de Elva (VII)

Miguel de Unamuno
Elva desde la cama mira sus cuadernos apilados en la mesilla de noche llenos de pensamientos y reflexiones. Recuerda aquella película en la que Unamuno es increpado por haber cambiado mucho, y ruidosamente, de ideologías y pensamiento a lo largo de los años. Vida llena de contradicciones y logros, ejemplifica que para ser un hombre preclaro, para la mayoría, liderar es poco y no se olvidan fácilmente los errores. Ser un vanguardista lleva implícito el error y la valentía del sujeto- pensaba para sí misma.

Los cuadernos de Elva no tenían nada 'de grande' con mayúsculas, tan solo apuntaba el exceso de verborrea interna y que podía resultar cansina para el 'oídor'. Un día se dijo así misma que intentaría ser más sagaz y anecdotizar sus páginas por si la encontraban muerta alguna mañana, quien leyera esos diarios quizás encontrase algo útil....Ya estaba otra vez pensando en la imagen que quedaría de ella cuando no existiera...Aquí sonrío con un suspiro.

Escribir es soñar despierta. Recordó cuando una clienta le dijo una vez, a modo de pulla, que era "una soñadora" no se ofendió. Realmente era una persona más influenciada por el cine, tatuada por las miles de horas de televisión grabadas en la memoria de su retina, y que cuando se levanta con prisa no consigue recordar lo que soñó. Harto de veces ha llorado por esa vida onírica que valora más que la existencia física. Ahora vivimos en pantalla a tiempo real, la que recreamos con los móviles para reconstruir la vida dentro de la vida. Guionizamos, grabamos y editamos nuestro diario caminar para que se parezcan a nuestras películas favoritas.

¿Que somos absurdos? Sí, pero calmamos la ansiedad de la existencia misma... Elva, mira al techo, el reloj avanza hacia la madrugada. A ella le gusta soñar, vivir soñando, pero aunque lo pusiera en gerundio no sabía cuál sería el siguiente. Juego de afirmaciones e interrogantes que dejan pasar el sopor y el velo de inconsciencia, ambos consiguen que relajase el cuerpo para entrar en esa otra muerte que es dormir... Y de repente lo vio, allí estaba él esperándola en una terraza para tomar un café y reanudar su conversación de la noche anterior...

16 feb 2020

Minirrelato: El carnicero


Allí estaba Roxanne en la sección de frutería cogiendo lo necesario para la semana. Era su propósito para la nueva década: comer sano, caminar más y lo del gimnasio todavía estaba en negociaciones. Ya iba más a la peluquería y se pintaba las uñas de colores atrevidos. Aún se salía por fuera, por la falta de práctica, pero no se agobiaba, fregando los platos se quedaban niqueladas. 

Pequeños trucos de solterona pobretona pero con mucha moral y fe en que el empoderamiento venía en camino. Lo notaba, más vale tarde que nunca - Se repetía a menudo frente al espejo. Aunque no le quedaba muy claro si la autoestima venía primero y el empoderamiento después, pero da igual, el azul eléctrico de sus uñas le daba subidón. Seguro que el camino es por ahí - se decía a cada rato cuando su cuerpo reaccionaba positivamente ante una duda o entuerto.

Esa mañana concentrada en los calabacines y las peras conferencia se sintió observada, el único varón del super en aquel momento era el carnicero, y podía escucharlo pavonearse con su nutrido público de mujeres que coqueteaban y se retaban en ser más pícaras que él. 

Carnicero: Llévese estas lagrimitas de pollo que las preparamos mi mujer y yo, porque de tan mal que lo hice se puso a llorar de la pena.
Coro de mujeres (invisibles para Roxanne desde su ángulo, pero perfectamente audibles): Mira a ver hombre que si tan mal lo hiciste no nos las llevamos, que nos caen mal. (Risas)
Carnicero: (Suspira) Ay lo que yo haría con una mujer esta noche...
Coro de picaronas:  Ayyy muchas cosas, ¿verdad mozuelo?
Carnicero: Pues, mire usted, ver una serie de Netflix, y después...
Coro de picaronas: Después lo que no hiciste primero, ¿no?
Carnicero: Pues, ver otra serie de Netflix... (Risas)

Roxanne, pasó del coqueteo en plural y se centró en su lista de la compra. De repente, es abordada por el carnicero que se le planta delante y le dice que hay unas fresas buenísimas a buen precio, justo en el pasillo central. Ella patidifusa, contestaba en monosílabos y algo de que el kilo estaba a 5,99€, cosa que hizo que se le cortara a él un poco el rollo y le insistió en las fresas.

Semejante abordaje inesperado volvió a Roxanne un pato mareado, ya no tenía lista, solo la urgente necesidad de comprar fresas. Se dejó caer descuidadamente por el pasillo central y allí estaban, fresas empaquetadas en forma de corazón. Compró dos paquetes suspirando, corrió a casa y se las comió con fruición, eran la fresas más dulces que nunca había probado, quiso más.

Se levantó al día siguiente con la intención de volver, quería sus besos de fresa. Pero al llegar al supermercado, algo había cambiado, era el día libre del carnicero y se vendieron todas las fresas, hasta las caras. Roxanne miró el lugar vacío donde estuvo el stand lleno de corazones. Suspiró y se sintió una más...

Minirrelato: El sueño de Elva (VI)

Elva se remueve en la cama -  Puedo veros -  decía musitando entre sueños, los había visto, a él y a su hijo. A los dos los esquivó, o más bien la esquivaron a ella. Al verse ignorada por ambos, en el mismo día, en la misma hora, en diferentes contextos. Extrañamente, no se sintió ofendida. El suelo se afirmó y sintió que la calle ella suya, como en las películas antiguas del oeste. El Sheriff camina con las manos a los lados cubriendo las pistolas listas para desenfundar, y las piernas ligeramente abiertas al andar, como si los huevos fueran demasiado grandes para el embutido envoltorio  que eran los pantalones. Identificado por su estrella de oro en el pecho, que le otorga el derecho y el  poder, al par que le cubre el corazón de las balas de plata.

Ella miró sus piernas al andar, no podía verse así misma de otro modo, pero no se sintió culpable de esa reacción, cuando ves que dos lobos cambian de vereda o apartan la mirada, es que por fin han entendido que ése no era su territorio. No hay nada ni nadie al que domesticar, tan solo que cada quien siga su camino.

El viento arrastra las aulagas, pero no lleva impregnado el olor a sangre, la jornada está tranquila. Mientras mira el cielo despejado, la temperatura es espectacular. Un día propio para que los vivos, los muertos y los inventados caminen marcando la distancia terapéutica del que sabe que puede hacer daño. No se buscan problemas ni los quiere. El pulso del más fuerte por fin terminó. Elva rebusca en el poso de la taza por si otro final fuera posible. A  veces a los sueños les puedes apretar las tuercas y hacer un giro de guion. Pero hasta los sueños más surrealistas te recomiendan que vueles con los pies en el suelo y sueñes con los ojos entreabiertos. Soñar no es autogañarse, eso es otra cosa. Elva suspiró y por primera vez se levantó antes de que sonara el despertador. Dirigió su vista a la mesita de noche  y allí estaba puesta la bala de plata...

Minirrelato: El sueño de Elva (V)

Amas, pescadoras de perlas. Tokio
Elva remolonea en la cama,  de fondo la lavadora centrifuga y Norah Jones canta a media voz. Se mira las uñas pintadas de azul eléctrico. Ha pasado el día disfrutando de un tiempo que lucha por agarrarse a los "ahoras"que rezan los gurús. De día sigue a muchos para adelantar las horas, de noche le sobran todos. Demasiada gente en su cama. Demasiados guías espirituales con pócimas mágicas de un solo uso. Solo quiere dormir, soñar y recordar lo soñado. Se le mezclan el pasado y el presente, pero se  siente viva al recordar su vida onírica. Como si fuera una doble vida, sin testigos, sin críticos, sin censura, la que se permite ser. 

Esa vida morféica de la que siempre renegó: "Dormir es una pérdida de tiempo" es ahora su refugio y su vida real. Canta Norah, pero no la distraigas, que tus lágrimas y las suyas se funden volviéndolas menos saladas. Elva mira el techo mientras rememora un documental sobre la vida de Alfonsina Storni que acababa de ver, y de cómo se funde la historia de su suicidio, su muerte voluntaria con la fantasía de la poesía de su pluma y las canciones de los románticos. No hace falta una muerte violenta para ser un no vivo- pensó suspirando, con pasarte la vida durmiendo y no tener recuerdo de lo soñado, es como vivir sin vivir porque el cerebro olvidó hacer la copia de seguridad.

Jones cambia de canción y Elva ya no la escucha, el dulce frío del abrazo de la almohada la reconforta, y siente como el efecto de los sedantes la sumen en la borrachera nocturna que le impide tirarse a la calle de madrugada y convertirse en esa mala mujer, a la que teme pero que añora. Esa que se lanza al fondo del mar a buscar perlas a pulmón libre...

13 feb 2020

Minirrelato: Valentín



Canciones dedicadas, pétalos de rosas hasta la cama, corazones de cartón, cenas afrodisíacas, repertorio de caricias que para tocarte el corazón te masajea el seno. Valentín se quitó el pañal y mostró los atributos del gran fecundador. Listo para llenar el jarrón de barro de la que le espera receptiva como una flor. Quita la etiqueta de la colonia de feromonas comprada al litro. Sueña, sueña con triunfar el 14 de febrero. Ese día en que solo se da amor envuelto en papel de gran almacén, Valentín se mira las manos, está orgulloso de ellas, herramientas bien calibradas. Se sabe rey, desnudo va a por ella, está de espaldas y susurra unas palabras... Qué bella eres Soledad. 

12 feb 2020

Minirreflexión: Descubriendo la sororidad



@ClaudiaRuiz
Queridas amigas: Tengo casi 43 años y creo que por primera vez estoy feliz de ser mujer. Se me enseñó que la mujer es débil, manipulable y manipuladora. La mujer no tiene palabra. La mujer es una bruja fea y hueca, una víbora que se vende al mejor postor. Entender que tu cuerpo cambia, sangra y se retuerce. Que salen los pechos sin pedir permiso y gritándole al mundo que eres fértil y vulnerable. Odié ser mujer, odié a todas las mujeres que eran grises y criticonas, odié a las mujeres que se creían perfectas como vestales y con la autoridad moral de hundir a otras mujeres. Nunca dan su mano, nunca dan las gracias. Odio a las que imitan las supuestas virtudes de los hombres y esconden su bigote con agua oxigenada. Odié, Odié, Odié tres veces. Y ahora, con casi 43 años veo a las mujeres como mis hermanas, espíritus de luz que iluminan mis soledades y curan mis heridas con la saliva de la amistad y la sororidad. Amo, amo, amo. Amo tres veces ser mujer y a mis mujeres. (No es un anuncio de compresas).

Esta reflexión tan íntima la inspiró Claudia Ruiz y su vídeo inspirador sobre: 
CÓMO DISFRUTAR DE LA MENSTRUACIÓN Y CÓMO HACERLA MÁS ECOLÓGICA. CICLO MENSTRUAL || EPISODIO 5

Minirrelato: El sueño de Elva (IV)

Alfonsina Storni
Los iguales se encuentran y se reconocen, Elva corrió hacia el mar, le pareció escucharla rezando versos. Besos mezclados con  espuma y arena, va tras ella. El pecho castrado no arrastró el corazón de Alfonsina, que se entregó al agua salada de la madre más grande, buscando su lecho en el fondo. Justo allí donde el eco reverbera en catedrales sumergidas. Maestra de mujeres, piloto de nadie. Ella solo fue, se dio permiso de ser, y morir como mueren los grandes, como les da la gana. 

Elva continuaba mirando el mar bravo, creía verla entre las olas, murió con la bella muerte de los poetas, el suicidio con espuma y resaca. Para transformarse en un espíritu más que susurra palabras de libertad en cada exhalación.  ¿Acaso crees que morir ahogado en el mar es fácil? ¿Morir en un entorno que es la gran barriga? ¿Ahogarte en esa agua que nos recuerda el líquido primigenio que nos protegió de chicos? ¿Acaso crees que el suicidio es una cobardía? No Elva, es lo más fríamente calculado que he hecho, ni los versos más enrevesados me dedicaron tanta atención. Morir de pie antes que el cuerpo se pudra en vida. No hay poesía en la putrefacción consciente. 

Mi querida Elva, nos hemos conocido por casualidad y ya me cuentas tus inquietudes, mi biografía te inspira dices. Escribe la tuya, Elva. Y cuando despiertes mañana, recuerda que Alfonsina Storni no estaba enajenada, tan solo hablaba en otro idioma. Un lenguaje intenso y desde las entrañas, donde el drama se funde con la inspiración y se desnudan para amarse, para preñar hojas y cuadernos. ¿Una orgía literaria? Si tocas ese papel Elva, está latiendo aunque no lo sientas, aunque no lo sientas ...

9 feb 2020

Minirrelato: El sueño de Elva (III)

Jorge Rando
Elva se levanta un domingo más con la promesa de que son las últimas horas de descanso antes de volver a la vorágine semanal. Hoy no preparó café, sino un zumo de plátano, piña y chía. A ver si así alargaba la mañana para conjurar a los idus del descanso y el asueto. No quería escuchar sus voces internas, esas que la hacían entrar casi en un brote psicótico día tras día. Por mucho que las mandase callar ellas dominaban sus neuronas, y cabalgaban la ansiedad que la hacía desear un final no cristiano. Esta mañana respiró, no estaban y decidió escuchar música...

Norah Jones canta mientras el sonido del teclado de Elva intenta pasar desapercibido, como un piano a destiempo. El ritmo lento inspira caricias a las letras para que éstas se vuelvan dóciles y mansas, como pinceladas de pintor enamorado y satisfecho de besos y saliva. Artista que ya ve en el cuerpo desnudo un mundo por descubrir y no carne fresca para devorar. Pintar sin derecho de pernada.

Elva se siente acompañada al ritmo de la música, no sabe si ella o la melodía son las que teclean el ordenador. Intenta poner la mente en blanco y permitir que lo inconsciente se haga consciente, como rezaba Jung. Las alturas y las cimas más profundas ofrecen refugios, que al menos hoy no le interesan, tiene los pies llenos de llagas. Imaginando historias de finales llenos de algodón limpio, sin sangre. Un algodón de descanso y no sucio de poluciones y de urgencias.

 La música y la voz de Norah son conductor y carreta. Elva se deja llevar sin preguntar el destino, hasta que ve surcar una mariposa roja. No es un ser vivo, en los sueños los seres son dibujos en muchas dimensiones. Ahora recuerda que la vió en el Museo de Jorge Rando, una mariposa hecha de trazos ligeros y pintura roja como la sangre pero sin manchar, parece un bicho repugnante y bello a la vez, como los seres humanos, que a veces hay que buscarles el perfil bueno porque no se lo vemos.

Al bajarse del carro, Norah aligeró el caballo y siguió su camino, y la mariposa voló como sino fuera de lienzo, ni el vago recuerdo de una exposición visitada con prisa, Elva miró su teclado y solo vio letras...

12 ene 2020

Minirrelato: El sueño de Elva (II)


Elva se acuesta mientras se imagina así misma escribiendo en su diario...Fantasías y sueños, algunos reconfortantes y otros extraños. Le decimos a los dedos que escriban sin consultar a la mente, que cojan el camino de en medio y se pierdan en la abstracción. Que use las manos como los buscadores de oro.


Poco a poco se quita la ropa y se deshace en efervescencia en el río de la vida. Nada en el agua, pero no sacia su sed. Ve al resto de peces pero ella no es un pez. Los observa respirar líquido y comer al mismo tiempo. Parecen seres simples, pero no ha hablado con ellos para hacer juicios.

Se marcha de allí y continúa buscando a los seres oscuros de las cimas más profundas, cuando llega ve luz y se extraña. Son seres iridiscentes que iluminan las sombras. El mundo al revés pensó. Siguió nadando hasta que sintió que necesitaba respirar, sacó la cabeza y lloró al ver el mar lleno de cadáveres flotando en la superficie. ¿Dios, que ha pasado?

Eran cuerpos de soldados de barcos hundidos, eran cuerpos de migrantes que viajaban en frágiles
pateras, eran islas de plásticos y peces muertos por indigestión de objetos extraños. Elva empezó a llorar, gemir y gritar cada vez más alto, hasta que despertó...

6 ene 2020

Minirrelato: El sueño de Elva

Notó que el pecho relentecía su ritmo y caía en un profundo sopor. Elva se colocaba la sábana sobre la cara y abrazaba la almohada. El tacto de la tela fría la reconfortaba y daba gracias. Siempre agradecía al acostarse. Recordó una canción suave mientras y empezó a mecerse, como de niña. El día había sido insoportable, pero la cama nunca defraudaba. Era el refugio de la amazona- pensaba mientras caía en una ebria somnolencia. 

Rápidamente sintió que volaba, podía meterse incluso en el interior de los aparatos, sobrevoló los circuitos de una placa de radio o de televisión. Pasaba rasante, casi podía tocarlos, luego soñaba con vestidos de princesas, como la primera vez que leyó el libro de la Cenicienta y se enamoró de aquel dibujo.

En pleno vuelo, escuchó unas notas de piano y un coro de película, veía calles solitarias, podía ver las casas de sus vecinos desde lo alto. A veces miraba por las ventanas, para imaginarse como vivían. Esta vez el vuelo le recordaba que no podía caminar. No era un ángel, tan solo un ser anodino. No podía tocar el suelo, y se convirtió en observadora perpetua. No quería aquellas alas, pero tampoco las tenía. Tenía manos y pies pero no podía tocar ni caminar.

Elva voló alto y lloró por no poder andar. Tanto lloró que sus propios gemidos la despertaron y la almohada estaba húmeda. No era la primera vez que tenía ese sueño. Se bajó de la cama y andó unos pasos y echó de menos esa capacidad de correr detrás las nubes, poder nadar entre la luz del amanecer y el ocaso. Aún podía escuchar el sonido de las olas del mar de las playas. El olor del fuego de las montañas al tun tún de los tambores de los chamanes de madrugada. 

Sentía que de día era una simple actriz de reparto y de noche vivía la vida verdadera. Por eso quería dormir, dormir y dormir. Querría dormir despierta para aunar esas dos realidades. Tenía un cuaderno para anotar lo que veía, unas veces eran paisajes solitarios, lobos aullando a  la luna, o algún sonámbulo caminando solo. Solía vigilarlos por si se perdían y los regresaba a casa. Otras veces eran amantes de las estrellas y la naturaleza haciendo acampada. Nunca hablaba con nadie, se conformaba con mirar. Hablar nunca fue su fuerte ni despierta ni dormida, se conformó.

Una noche decidió grabarse con una cámara mientras dormía, y lo vio, observó como una Elva brillante, etérea se levantaba sin poner los pies en el suelo y luego volvía al amanecer. No se sentía la Wendy de Peter Pan, tan solo era la tránsfuga que vivía una vida mejor que la de ella. Decidió que ya era el momento de tomar cartas en el asunto. Preguntó a gurús y a místicas que le hablaron de unos viajes espirituales. Controlar algo que no se ve es complicado- pensaba Elva. Asistió a rituales de humo, tambores y fuego, bailó a pecho descubierto bajo la luna con las guardianas del conocimiento. Y aunque notaba la seguridad y el empoderamiento. Esa doble vida la tenía desconcertada y no le permitía echar raíces en ningún lugar, ni en el físico ni en el espiritual.

Sentía agotamiento y un fuego que la consumía en el interior. como si el sol fuera a hacer el mediodía en su pecho. Había días en las que no se sentía bendecida ni agradecida, sino todo lo contrario, en uno de esos días de hastío corrió hasta lo alto de una barranquera y miró al fondo. Miró al cielo, y por un segundo sintió que se hundía buscando la sima, hacia la oscuridad, donde apenas llegaba la luz del sol. Lo sentía en el movimiento de sus ropas y en el hielo de la brisa en su cara. ¿Había saltado?- dijo en voz alta y escuchó su eco. Abrió los ojos...

29 dic 2019

Minirreflexión: Aniversarios que no deberían existir: Ana Orantes

Soñé que tomaba café con Virginia Woolf, paseaba con ella hablando de literatura y feminismo. Definir qué es exactamente una fémina no es fácil, y se granjea tanto adeptos como haters. Ser mujer en el siglo XXI es tan complicado como en el principio. 

Se nos habla de independencia económica, un espacio propio, defender el derecho a sangrar, a parir y a amamantar, a la crianza y a cuidar de la memoria de la especie. ¿Perdidos? Perdidos estamos todos, hombres y mujeres. Nadie se conoce así mismo y no sabemos tratar a los demás. Y a veces menos a los de casa. Necesitamos una cura emocional, una educación que nos empodere como seres de paz y creativos. Sin miedo a la colaboración y a la excelencia. 

La muerte de muchas mujeres llenan los telediarios, pero hay muchas  otras que son cifras grises porque no salen en titulares. Se llenan las calles y las pantallas de performances que gritan que "El violador eres tú", incluso los memes toman el testigo. Hay muchas mujeres que nos han allanado el camino, como Ana Orantes que encontró la muerte (1997) tras dar su testimonio en televisión, yo era una niña cuando ví la entrevista. A los pocos días cuando se comunicó su trágico final a manos de su maltratador. Creo que ahora Ana camina al lado de Virginia, y María Zambrano. Las letras limpian la sangre de sus heridas para que no quede en el olvido, tal fue su valentía por las hijas del futuro.

Se suman estigmas, se suman prejuicios, se suman antiguos paradigmas defectuosos, se suman críticas vacías y sin corazón. Se suma un olvido incómodo, instantáneo: "Ya pasó, ya se fue", pero no. Los exámenes dan suspenso en respeto y en un montón de ítems más. En éste caso restar sería lo más adecuado, pero insuficiente, el ser humano debe despertar así mismo y a su realidad espiritual. El ser humano femenino que camina a su lado debe despertar a sus poderes y tomar su lugar. Esto no es fácil, requiere educación, interiorizar los valores que forman las patas de la mesa de la autoestima, el amor propio y la auto valoración positiva y realista. 

No nos engañemos, somos seres imperfectos que se juntan con seres imperfectos, y a veces no para facilitarle la vida. Presas del Drama Queen, tanto hombres como mujeres caemos en el victimismo. Ahora se nos pide madurez para encarar el futuro, llora cuando tengas que llorar, ríe cuando tengas que reír y lucha por esa equiparación de oportunidades, no igualdades de reflejo dudosas.  

No pensaba ponerme reivindicativa, ha surgido sin querer. Respeto a las mujeres y los hombres que han luchado por la libertad, el amor al prójimo como así mismos. A los creativos que creen que un mundo mejor es posible ( y no el título de un libro de autoayuda) y lo hace cada uno desde el silencio y la oscuridad de las bambalinas. Un abrazo fuerte Ana Orantes.

Minirreflexión: Fin de un década o eso dicen

Del 2010 al 2020. No voy a hacer un Top Ten sobre lo mejor y lo peor de esta década, a ratos ominosa a ratos esclarecedora. Gente hubo y se fue, los noticieros se llenaron de Youtubers, activistas y fakes. 

Mi adorado periódico en papel y sus columnistas, han sido sustituidos, a lo tonto, por influencers e instagramers. Mi cultura digital ha derivado en intereses insospechados y el vocabulario  Random se amplía sin concierto. No me siento más culta, quizás más vivida. Pues, el círculo de afinidades virtuales se amplía cada vez más. Hasta que se agota y haces Unfollow, el amor es así.

Mi teléfono antes sonaba cada tarde, alguna amiga con sus cuitas o yo con las mías. Hasta que un día díje basta ya, no soy terapeuta y no juego a eso. Me puse la coraza de Chica Maravilla y me propuse solucionar mis cuitas sin distracciones. Resultado, sana en soledad, como las buenas.

Gurús también hay, una tiene una vida espiritual bastante inquieta y necesita palabras de fuego para que arda la llama de vez en cuando. No los puedo nombrar porque esto se llenaría de arrobas, tu camino espiritual virtual debes descubrirlo tú. "Que la fuerza te acompañe".

Políticamente hablando he votado demasiadas veces, con la boca quemada y no me ha sabido a nada, igual que los resultados. Hemos perdido el olfato y las papilas, votamos con los dedos, contando. No reconozco a nadie, y nadie me reconoce a mí. Estamos en paz.

Los bancos cierran sucursales y abren cajeros de carga y descarga. Hasta los abuelos se tienen que poner las pilas con la electrónica. Tengo un amigo que me come la cabeza con que los bancos van a caer y hay que tener bitcoins. No sé si hacerle caso, que el chico es medio brujo y ve el telediario.

La virtualidad nos ha vuelto más silenciosos en el bus, nos aislamos en nuestra burbuja, dejamos que nos lleve mientras huimos de nuestra realidad. Si nos quitan la cara de la pantalla, es como si nos quitaran la escafandra en el fondo del mar, nos ahogamos. Nos estamos volviendo alérgicos a nuestro planeta, lleno de mercurio, uranio y plásticos. Todo tiene dobles sentidos, pero sin tiempo para aclarar. No interesa la verdad, nos conformamos con el screenshot. 

Los abuelos abundan como los hongos, dicho desde el cariño. Somos más viejos porque no nacen niños. y con ellos las mil vicisitudes que se les presenta a una persona cuando va perdiendo autonomía y gana en dependencia. La salud se mide en recaídas y remontadas, llegamos más lejos de los ochenta en múltiples situaciones y a ellos se les recorta presupuesto también. Somos la descendencia de Matusalen, somos centenarios. Sin memoria, sin autonomía, o todo lo contrario, con plena consciencia de la gente que se ha ido marchando por el camino. No hay reglas fijas, ellos las rompen cada amanecer y las doblan cada noche al dormir.

Sobre el fin del mundo, me consta que hemos pasado muchos desde el 2000 en adelante, según las profecías debería sorprendernos que sigamos vivos para destruir el planeta con impunidad. Y que éste no se haya partido por la mitad, o nos hayan invadido los extraterrestres para someternos como esclavos. Muchas películas hemos visto, que nos recuerda de lo que nos hemos librado. 

De mí, bffff, solo puedo decir que entro en esta nueva etapa voy con los ojos bien abiertos. Feliz 2020

Minirrelato: El vecino

La ventana indiscreta
Puerta con puerta, lo escucho respirar, tirar de la cadena, abrir la ducha, enjabonarse, y golpear la puerta contra la pared. Lo escucho rumiar, huelo las yerbas que se fuma para olvidar. Sé que tiene mujer que viene y da gritos, sé que tiene una niña que canta sin cesar con su micrófono de karaoke. Lo siento escucharla sin desconectar, las horas que está con ella se pasan rápido. 

Lo escucho abrir la reja con cuidado para no molestar, para luego cerrar de un golpe la de casa. Advierto que tiene polaridades, como todos. Se levanta a las cinco de la mañana para ir a trabajar. Quiere salir sin ser escuchado, pero la llave le delata. El silencio de la calle no le cubre, arranca el motor del coche. Vuelve tarde aunque de día, pone una lavadora y la cuelga en un tendedero minúsculo. Me ve pasar y me pide disculpas por ponerlo en la entrada, que si lo necesito él lo quita. Se lo agradezco, pero el mío tiene alas y no cabe ahí. 

Llevo casi seis años en mi pequeño estudio, he visto entrar y salir a mucha gente de toda condición. Y este joven es el primero que se presenta y luego pasa desapercibido, o eso cree él. Puerta con puerta, también significa pared con pared. Compartimos termo y sus gastos. Algún día se irá, como han hecho todos, pero creo que es el único del que he tomado nota. No es espionaje  internacional, tan solo espionaje de pasillo y pared. 

Minirreflexión: Sobre los escritores "De scriptoribus"

Hace mucho que no escribo, le hecho la culpa a la farmacología que te amarra los pies que un día aprendieron a volar. Unos me dicen que es tontería, que es simple rutina. Pero no, ya no es lo mismo. El cuerpo reacciona ante los problemas como le da la gana y el mío eligió trascender. Algo que no te hacer tener más amigos, ni mantener trabajos. Es el recurso perfecto para tirar a dar cuando te da por ponerte franca, "Estás loca". O dicho finamente: "Me lo tomaré como un brote de los tuyos".

Cobardes que se esconden tras su toga de falsa autoestima y una autoridad moral de papel cartón. Cuidado al dar poder a estos sujetos. Seres vacíos que encuentran en el fallo de los demás el espejo en el que se ven guapos.

Escribir puede ser un don o simplemente una capacidad como otra cualquiera, a la que si le echas cuentas es posible que, al menos el escritor, pueda crecer y desarrollarse. Personalmente, empecé a escribir para desahogarme con quince años. Y empecé a usar la prosa poética para no dañar con la sinceridad del asesino en serie y protegerme detrás de las metáforas de mí misma y del otro. 

Como siempre hay 'Intelectuales de pacotilla' que intentan psicoanalizarte a través de tu escritura. Eso me repele, porque divagan sin conocer las verdaderas circunstancias del escritor. Medicuchos que diagnostican desde el vacío y que creen que lo escrito es una radiografía del juntaletras. Me río cuando me dicen, "Te expones demasiado, no deberías contar esas cosas".  Yo suelo contestar: "Si te has llevado esa impresión, entonces es que lo he hecho bien". El escritor se guarda la carta de la certeza o del adorno de sus escritos. Son sus niños, niños libres desde la cuna. Los prejuicios son del lector. Su riqueza o pobreza se dejan entrever en sus comentarios. 

"Quod sibi scribit"  (El escritor escribe para sí mismo).

24 abr 2019

Minirrelato: El camino del mirlo

Mirlo 
El tiempo está revuelto, las energías en desconcierto. Necesito meditar, pero en movimiento. Muchos me dicen que esa meditación es más peligrosa, la mente se puede perder. Es cierto, hay que tomar precauciones, eres tú en busca del objeto que produce la ansiedad. Cavar con uñas y dientes, la paz, se encuentra en el camino.

Antes de salir voy preparada: Música con itinerario, para espabilar, para que la mente no se quede extasiada en el drama interior. Objetivo: Regresar. 

Siento que  mi cuerpo se acompasa a la música en una marcha marcial, centrada en un punto abstracto y en la respiración. Inhala y exhala. Inhala, exhala. El cuello recupera tonicidad y la nueva orden se transmite al resto del cuerpo. Los músculos entran en calor,  estiran y se vuelven elásticos. Subida de endorfinas, me siento invencible, mientras en mi interior se luchan cruentas batallas. Pasado, presente, futuro, ¡Cuidado semáforo, hay que cruzar! Piedra en el suelo. Un mirlo se posa en mitad del camino.

De fondo escucho a mi amiga de nuevo: Meditar es sentarse y observar el interior... Es posible. Pero para mí el cuerpo es templo y también sarcófago. Necesito volver a la vida no recrearme en un mausoleo. Las flores destacan como vayas publicitarias, rivalizan en belleza a los oscuros pensamientos. Miro al cielo gris, no porque vaya a llover, sino porque el ocaso también avanza.  Gracias naturaleza por recordarme que debo fluir. Otro mirlo se posa sobre una vaya metálica, ¿será otro o el mismo?

Silencio, las voces y las imágenes de mi cabeza se han apaciguado, el estilo de marcha me ha hecho andar kilómetros y subir cuestas pronunciadas sin darme cuenta, ni me falta la respiración. Mi cuerpo sudó la adrenalina y agradece el paso más lento. La mente libre de ruido, redescubre la creatividad sepultada bajo toda la ropa sucia. Recordé al mirlo y busqué su significado: "Los que tienen la medicina del mirlo, pueden permanecer en la tierra mientras caminan en el espíritu". Mirlo como animal de poder

19 abr 2019

Minirrelato: El amanecer de las bestias

Hay tareas pendientes que aunque uno las posponga terminan saliendo solas, las saboteemos o no. Hoy es un buen día para resolver los asuntos, aligerar la agenda.

Yamamba, Yama-uba by TYGER
Es Viernes Santo, muertos hay muchos, con nombres y apellidos más o menos ilustres. Subidos a cruces o cargando con ellas. Todos se alejan rápido de este loco mundo.

Dicen que tengo mal despertar, pero creo que es cuando más sincera soy. Cuando no surge ningún amago de agradar al prójimo, con la dulce y hosca mirada de una asesina en serie, depredadora despiadada.  El café es solo una excusa: "Antes de tomarlo no soy persona". ¿Y de verdad te lo crees? Se te perdona la vida mañana tras mañana, hasta que se agota el perfume de tu vida prestada.

Aún me relamo con gusto, este amanecer no tomé prisioneros, ni queda rastro alguno.  Caíste al suelo ignorante aún del  por qué. Miraste a los ojos de la bestia y creíste que iba a ser un día especial,  en vez de caricias, fueron las garras del diablo las que sujetaron tu mentón con la cálida frialdad del que se sabe con la guadaña en la otra mano. Infeliz...


18 ago 2018

Minirrelato: El soldado de corcho


Allí estaba aquel ser, deshidratado en el desierto, en aquella duna que lo recibía como su última cuna. El efímero seno de arena que sentiría bajo sus dedos. El delirio le hacía tener pensamientos oscuros. Sabía que podía morir, pero el mismo deseo de beber algo lo ataba a la existencia. Notaba la fiebre ascendiendo como la lava que hace el recorrido a la inversa, derritiendo la cabeza. 

Se sentía acartonado, como un alcornoque viejo al que le han quitado cientos de capas. No sabía cómo había llegado hasta allí. Su cuerpo olía a sudor y cobre. Laceraciones hirvientes recorrían todo su cuerpo, pero no sabía por qué, ni quién lo había hecho. No podía odiar, ni tampoco perdonar.  Volvió a perder la consciencia.

- El umbral del dolor es alto, tolera con demasiada facilidad la tortura y el sufrimiento- Escuchó que decían. Tiene la piel encallecida y los nervios atrofiados, nudosos, como un árbol viejo. 

Lo sabía, se estaba transformando en un ser deforme, había perdido su identidad, no era hombre, pero tampoco mujer. El látigo lo había esculpido de nuevo. Era surco y grieta, era coral en el fondo del mar.  En las callosidades se encontraban los borrones de lo que otros quisieron firmar. 

Se despertó delirando, agarró la arena en un puño como queriendo abarcar el desierto entero y convertirlo en talud y mortaja. El polvo en el polvo, el seco bautismo de los muertos. Sus dedos como garras, como ramas famélicas. Se sentía tronco sin raíces cuyos frutos estaban muy lejos. Solo, donde nadie oyó su caída para contarlo. 

Sintió mareo y empezó la caída libre, hasta que escuchó el descorche de una botella.