FRASE INTERESANTE

Artículo 20 de la Constitución Española de 1978. Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

"Quien teme expresar lo que piensa, acaba no pensando aquello que no puede decir". Manuel Arias

En Construcción

En este cajón de sastre vuelco mis dos pasiones: la Literatura y el Periodismo. Se encuentran pero no se mezclan.

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18 ago. 2018

Minirrelato: El soldado de corcho


Allí estaba aquel ser, deshidratado en el desierto, en aquella duna que lo recibía como su última cuna. El efímero seno de arena que sentiría bajo sus dedos. El delirio le hacía tener pensamientos oscuros. Sabía que podía morir, pero el mismo deseo de beber algo lo ataba a la existencia. Notaba la fiebre ascendiendo como la lava que hace el recorrido a la inversa, derritiendo la cabeza. 

Se sentía acartonado, como un alcornoque viejo al que le han quitado cientos de capas. No sabía cómo había llegado hasta allí. Su cuerpo olía a sudor y cobre. Laceraciones hirvientes recorrían todo su cuerpo, pero no sabía por qué, ni quién lo había hecho. No podía odiar, ni tampoco perdonar.  Volvió a perder la consciencia.

- El umbral del dolor es alto, tolera con demasiada facilidad la tortura y el sufrimiento- Escuchó que decían. Tiene la piel encallecida y los nervios atrofiados, nudosos, como un árbol viejo. 

Lo sabía, se estaba transformando en un ser deforme, había perdido su identidad, no era hombre, pero tampoco mujer. El látigo lo había esculpido de nuevo. Era surco y grieta, era coral en el fondo del mar.  En las callosidades se encontraban los borrones de lo que otros quisieron firmar. 

Se despertó delirando, agarró la arena en un puño como queriendo abarcar el desierto entero y convertirlo en talud y mortaja. El polvo en el polvo, el seco bautismo de los muertos. Sus dedos como garras, como ramas famélicas. Se sentía tronco sin raíces cuyos frutos estaban muy lejos. Solo, donde nadie oyó su caída para contarlo. 

Sintió mareo y empezó la caída libre, hasta que escuchó el descorche de una botella.

12 jul. 2018

Minirrelato: Elegía a las musas

Portada de Festín de Cuervos
Mi musa estaba muy leída y no cometía faltas de ortografía. Vigilaba y escuchaba tras las puertas para buscar historias frescas. Las traía presas en su boca chorreando sangre caliente. Las tiraba moribundas en la mesa y se iba sin esperar agradecimiento. 

Los cuerpos empezaron a amontonarse, como en  una fosa común. La musa empezó a aullar para llamar la atención hasta quedar afónica, pero hace mucho que me quedé sordo. Ya no puedo escuchar las voces. Sí, la castración química para los escritores existe. Nos volvemos más terrenales, más cínicos y no nos reímos con facilidad. Cuando consiguen domesticar a un artista, éste se vuelve opaco, un poco más muro y menos piel. Ya está muerto y apto vivir en sociedad.

Mi mente esboza mil excusas para eludir el hecho de que la musa no murió de vieja. Me la dieron bastante usada, sí, pero mi musa era hembra dominadora. Era hembra transgénero que ya había matado al toro por los cuernos. Y cada cuerno era un seno en su pecho. Le gustaban las bromas casuales, las sátiras burlescas y las caricias en sitios innombrables. Era absurda, picante y excelsamente relevante. No pasaba desapercibida, más que susurrar al oído me daba collejas y gritaba: ¡Espabila 'tarao'!

Ella murió de indiferencia y tabaco, la cirrosis la volvió amarillo fatiga y murió extenuada. El escritor sin embargo, está maldecido con la oportunidad de vivir muchos años bajo el signo de la normalidad grabado en escarlata en su frente. Muses semper in pace.


2 feb. 2018

Minirelato: Corrientes

El viento soplaba desde el este, la hoja salió despedida de la rama, se dejó llevar. El viento, llamado por algunos como destino, la arrastraba. Nadie le pidió permiso, se sintió nadie entre las corrientes frías y calientes. No era muy consciente si ella tomaba partido del todo, es difícil controlar el vuelo en todas sus incógnitas.
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You Can Be Smile
De esto hace mucho tiempo ya, la música 'retro' suena con ansias de un pasado que no vivió, no fue su pasado, aunque las notas se empeñaban en decirle que tenía que volver allí. Películas de los años 40. Rostros bellos, casi hieráticos y fríos. Allí, donde los árboles en blanco y negro no distinguen el cambio de estación.

Esa hoja que perdida en la travesía aérea de los muertos, no todos nadan en los ríos infernales. El hedor que desprenden es denso como una ola enfurecida y rabiosa vomitando espuma. La hoja muerta siente todas las muertes.

De nuevo suena la marcha fúnebre a ritmo de jazz. Hoja libre y soñadora, encuentra en la muerte la libertad sin leyes, ni protocolos que no encontró en vida. Hoja libre y transgresora que siempre miró a todos con la maldad infantil de un alma ingenua. Peligrosa en sí misma, por su candidez y falta de  maldad verdadera. Hoja que baila en las sombras, mientras escribe en sus venas el guión para la siguiente vida. 

Hoja febril y cardíaca, hoja de árbol, hoja de libro, hoja de cuaderno, hoja del libro de los muertos, hoja del registro civil y del bautismo. Hoja que busca en la genealogía de sus ancestros un hueco para dejar su huella. Necesidad vestigial que nos vuelve repetitivos y cansinos. Un día como, hace años, pensamos lo mismo de manera sincronizada, con la sincronización global que nos hace aburridos y anodinos, pero enfermos de unicidad y tan diferentes del resto como la capacidad de ser genuino tengamos.

La hoja entra en el reino del olvido, todo lo que apuntó con tanto esmero, todo lo escribió con la delicadeza de un amanuense desaparece como ella. 

12 abr. 2017

Opinión: A tomar viento con Neruda

Mezcla explosiva para los sentidos, esos que están adormecidos con el opio del egocentrismo y demás drogas duras. Pero claro, no lo digas muy en alto que ese tipo de pecados quedan para el interín.

Ayer ví la película de Neruda (2016) del director Pablo Larraín. Sinceramente, creo que no me he mosqueado tanto leyendo a Bukowski, con su aliento a whisky, chaperos y botellas rotas, como lo hice ayer con la cinta. Mientras mi boca recitaba de memoria los versos, poco a poco, iba enmudeciendo:

FilmAffinity

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.[...]

Vamos, que antes de terminar la estrofa, ya me había mosqueado profundamente. Grandes hombres con grandes vicios. Hombres de leyenda, con un ejército de aduladores, hombres y mujeres, de toda índole. Todos lo adoraban por una lengua cuya saliva era capaz de jugar a montar letras. Grandes hombres endiosados por mujeres que no dudaban en dejarse manosear por el poeta. El héroe en el papel, que huía de la justicia mientras los militantes se pudrían en los campos de concentración chilenos, bajo la atenta mirada de Pinochet.

¿Pero a quién subimos a los pedestales? Está claro que a sus líneas, mientras a su creador se le consiente todos los caprichos. Era senador y escritor. Todos veneraban su cabeza. ¿Pero y su vida llena de alcohol y prostíbulos? La distancia que da el tiempo exonera a estos truhanes. Tal vez, estaré resacada, pero me da vergüenza cuando descubro a quién tenemos que estudiar en los colegios. Trabajar sus versos, memorizarlos. La frase que dice que: "La obra trasciende al hombre", se queda muy corta. Ainssss, "Podré escribir los versos más tristes esta noche..."

24 mar. 2017

Opinión: Síntomas del fin de una era: ¡Bomba va!

Sí, ya sé que no está el horno para farolillos. Y que los legos inundan la tierra. Este post será aburrido y soporífero. Lo advierto, que luego no quiero quejas. Voy pa'llá.

Que el mundo está dando los últimos coletazos de una adolescencia trabajosa, rebelde,  contestataria y pelín autodestructiva. Eso lo hemos sufrido todos, aunque no leamos el periódico o sigamos el thriller del telediario.  A los legos-entendidos no les hace falta escuchar los análisis de los expertos, que explican sobre los atentados perpetrados últimamente, se conforman con pensar en que son cuatro locos que se inmolan por dinero o una fe mal entendida. Los expertos nos instan a mirar más allá de las teorías conspiranoides, éste nuevo tipo de terrorismo es producto del fracaso de la integración.

Los hijos de los inmigrantes nacen con las raíces fuera. Con el sentimiento de desarraigo grabado en los genes, con el dolor del que no tiene tierra. La globalización ejerce una nueva aculturación. Un individuo sin tierra, ni memoria. Su vida espiritual se remonta ya a la nube ciberespacial de tanto buscar su hueco entre fronteras.  Hablan varios idiomas dentro y fuera de casa. Pero en su interior la soledad es muda, el odio no es tierra yerma. El odio también es una flor, aunque apesta, se refleja en la mirada.

Los especialistas vienen avisando que se necesitan expertos para entender a esos movimientos de población. Gente que no se pierda entre la morralla pseudopolítica o pseudoreligiosa que perpetúa el terrorismo como arma ideológica.

Hay intereses ocultos y oscuros, como diría Iker Jiménez, pero debemos ir a la raíz. Entre todos quizás limpiemos esos intereses destructivos.  Pero, ¿cómo se resuelven estos conflictos?  ¿Será necesaria una nueva dialéctica a caballo entre el cerebro y el corazón que derrumbe esos odios viscerales? ¿Cómo decirles que la tierra es de todos y es ésa misma tierra la que nos cubrirá de polvo? ¿Cómo decirles que la Tierra no necesita mártires,  ni inmolaciones, ni guerras interminables, ni hambrunas genocidas?

Si lo que falla es el arraigo, si lo que falla es la convivencia, si lo que falla es la retórica,  si lo que falla es la teórica.  Hay que dejar de mirar y tirarse a la piscina...¡Bomba vaaa!

19 mar. 2017

Opinión: Síntomas del fin de una era. La fragoneta

"Fragoneeeeta, ya no me acuerdo donde aparqué la fragoneta" Letra Unamisma.  

Sí, aquí estoy a ver si me sale un jingle que me saque de pobre. Ya que no lo hace mi carrera, ni mis títulos, ni mi currículum. Voy con el uniforme de camuflaje a todas partes. Discuto con mis clientes de que la tarifa de precios es justa para no morirme de hambre. Porque lo de trabajar por la voluntad, mire usted, lo llevo fatal.

El tema económico lo llevo tan mal que hasta me he peleado con un amigo porque dice que no va a buscar pareja hasta que no haya mejoría económica. Hasta que no haya estabilidad- dice. ¿Estabilidad? Pero, si mi psicóloga me ha tenido que explicar dos o tres veces que eso ya no existe. Como los reyes magos, Winny de Pooh, o que la princesa se pondrá morena a la sombra.

¡Madre de Dios! Por si fuera poco,  hoy me ha dado por llamar a la mía a Canarias quejándome de que yo pensaba que la crisis se acababa este año, estamos en marzo y las oportunidades siguen anoréxicas. Se pone apocalíptica y me suelta: "¡Ay Yeiza, esto no ha hecho más que empezar!". Vamos que entre mi madre, mi amigo y los números rojos de la cuenta sufro horrores. 

Sé que estos sentimientos son universales, a todos nos duele el corazón que tenemos en el bolsillo y al otro corazón lo tenemos harto de acupuntura, para que se queje bajito, que en este momento hablar de amoríos no pega. Ahora toca vestirse de luto por los dineros que tuvimos y que no vamos a volver a ganar, llorar como plañideras por no poder elegir entre varias opciones laborales, porque ya no hay ninguna. Estoy triste y apesadumbrada, esta vez la culpa no es de Bukowski.

No busco novio, ni marido. Busco un coach que me ayude a remontar y que no se acomode, que no es plan de que haya que mantenerlo ahora también. Mis amigas, cuarentonas o más, me advierten y aconsejan: "Los hombres ya no son como los de antes, ahora hay que mantenerlos". ¡Válgame Dios! ¿Que el nuevo hombre del siglo XXI, ha ganado metrosexualidad y ha perdido réditos (entiéndase huevos)? ¿Y la mujer posmodernista ha ganado en laca que no apelmaza y títulos, pero se ha quedado con la idea de que alguien tiene que ser mantenido para que el sistema funcione? 

Sí, está claro que se acerca el fin del mundo, pero un mundo bizarro, baturro y embrutecido. La pena es que harán falta varias generaciones para que veamos que los activos creativos son más que... "Ah, sí, que no tengo fragoneta".


17 mar. 2017

Opinión: Como canta Sabina

Trabajo en pijama blanco, nada sexy porque me queda varias tallas grande. Lo bueno de ir uniformada es que eres más visible al conductor del bus. Y en las carreras detrás suya, ya tengo preferencia. Código de colores, respeto al disfraz uniformado. No sé, pero me espera.

En muchas conversaciones entre mujeres, ver a un varón uniformado es sinónimo de miradas furtivas disimulando, o no, ardientes y lascivos comentarios, hasta con el marido delante. Y el otro callado, resignado por el tópico. Ya que a él le sobraba el uniforme en las féminas. Comentario que guardó para sus adentros, pues como canta Sabina: "Si me preguntas por la vida. Lo niego todo. Aquellos polvos y estos lodos."

Minirrelato: El soldado de corcho

Allí estaba aquel ser, deshidratado en el desierto, en aquella duna que lo recibía como su última cuna. El efímero seno de arena que sen...