FRASE INTERESANTE

Artículo 20 de la Constitución Española de 1978. Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

"Quien teme expresar lo que piensa, acaba no pensando aquello que no puede decir". Manuel Arias

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En este cajón de sastre vuelco mis dos pasiones: la Literatura y el Periodismo. Se encuentran pero no se mezclan.

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3 feb. 2017

Minirrelato: El almendro en flor. La promesa.

Quinta de los Molinos
Allí estaba ella, susurrándole al oído consejos o poemas, dependiendo del momento. Se sabía una mujer bella, inteligente, con ganas de superarse y aprender. Cuando encontró una oreja con camino directo al corazón supo que tenía que quedarse. Llegó el momento de transformar la unidad en pluralidad. Se sentía entusiasmada. Notaba como las raíces de sus pies se clavaban en la tierra, las flores que llevaba enganchadas al pelo empezaron a abrirse. La bella se convirtió en almendro. No estaba enterrada debajo. Era un árbol completo.

Los pájaros gustaban de posarse a conversar y cantar entre sus ramas. ¿Dónde está tu amado? - Le preguntaban a veces. Ella sonreía y decía: Está dentro de mí. Dejé la mesa puesta y cuando buscó el descanso del guerrero, colgó la armadura y se sentó a comer. 

- ¡Qué amor más raro!- repetían los pájaros que tenían a su pareja al lado. Ella sonreía de nuevo. Mi amor es espiritual, sin barreras de tiempo, lugar o cuerpos caducos. No tiene arrugas y nuestra descendencia estará al servicio de un bien mayor.

- ¿Un bien mayor? ¡Pero, si te has convertido en un almendro! - jaleaban las aves. 
- Sí - rebatió sin perder la sonrisa- La almendra es la leche de la tierra. Ante esa respuesta los pájaros dejaron de preguntar y siguieron cantando.

19 ene. 2017

Minirrelato: Cadena de cuentos macabros

Madame Macabre
#Cuento1: Cuando ruge el león, tiemblan las hienas. Cuando abre sus fauces no se sabe si es de rabia o de dolor. Si el rey llora, la selva se inunda. ¿Qué hace el rey cuando el cielo se torna gris y sus viejos huesos se quiebran en cada paso? ¿Qué hace el felino si sus ojos ya no ven? ¿si confunden la presa con el amigo? Entonces el león sabe que es hora de irse y desaparecer. Marcharse allí donde mueren los elefantes. Los huesos se confunden con otros huesos y no hay abolengo. Un león sabe cuando es hora de marcharse.

#Cuento2: Cuando llega el invierno, la muerte se recrea en la naturaleza creando belleza en la destrucción misma. Muchos temen ese estado que sobreviene sin previo aviso, aunque se hagan estimaciones. Al luto le puedes poner el color que quieras, es tan subjetivo como la manera en que lo vives. No ha muerto nadie y se siente la muerte a la vera, el espíritu se resquebraja de forma invisible, pero perceptible para las almas sensibles. Cuando ves que has iniciado el proceso de demolición controlada, solo puedes esperar que los cimientos correspondan con los planos, para saber dónde estaban los muros de carga y reciclar la construcción. Este proceso nunca se acaba, morimos cada noche y nacemos cada día, cada mañana estamos más muertos que la pasada. Este proceso es inversamente proporcional a la luz que pueden soportar tus ojos. Morir no es fácil, aunque lo parezca, vivir muriendo y morir viviendo, hacer obras mientras te cae el chambao encima, es complicado. Dicen que cuando relatas un hecho es conocimiento, si lo vives es sabiduría. No lo sé, ya no duele nada al atardecer, solo hace frío. Que lo definan otros...


18 ene. 2017

Minirrelato: Agitado pero no revuelto

"Agitado, pero no revuelto"
James Bond
(Sean Connery)
Hablar de lo divino y lo mundano, mezclado, no revuelto, frío y con dos aceitunas, es duro. Ponerte delante de alguien y empezar a disertar sin saber si te va a entender, si te va a traducir correctamente. Lo miras a las pupilas y finges ver a través de ellas. Presumes de tenerlo todo controlado. Respiras hondo, abres la boca y sacas las mejores armas que la dialéctica te pueda ofrecer. Entiéndase, morralla, pues de aquello que presumimos los humanos, de una buena lengua. Casi es mejor que la amarre, y utilice ese músculo para mejores lides...

Así empezaba su discurso ante una sala llena de gente que no conocía de nada, y a los que prefería no imaginar desnudos para no salir traumatizada. Tampoco quería imaginarlos sentados en el water mientras leen su tablet y discuten con el papel higiénico. Le habían dicho que para superar el miedo escénico tenía que tirarse a la piscina, que ella sabía cinco veces más de su tema que el público, y que si se equivocaba no se iba a notar. .

Esas perogrulladas que se le dicen a los novatos a ella le sudaban los innombrables. Sabía que eran lobos y escualos preparados para saltar a su cuello, en cuanto empezara a tartamudear o se le olvidara alguna fecha importante. Sabía que había correctores entre el público tomando nota para discutir en la rueda de preguntas. Podía olerlos, la adrenalina era una chivata. 

¿Pero eran ellos o ella? Sus manos mojaron el papel, se sabía el tema de memoria, había pasado horas leyendo, subrayando, consultando, soñaba con ese momento. De hecho se preguntó, ¿qué hago aquí? ¿estoy dormida, estaré desnuda y todos mirando? No quiso comprobarlo, pero tenía frío, aunque sus mejillas ardían como lava. ¡Cuantas contradicciones!

Mecánicamente empezó a hablar, no sabía lo que estaba diciendo, parecía que estaba en trance, quizá estaba revelando como los chamanes envueltos en humo opiáceo, o como una demente en un sanatorio. Tal vez, aquel público era producto de su imaginación perturbada. ¡Qué absurdo, la imaginación es una perturbación en sí misma!

... La magia del vocabulario radica en que nace desde un interlocutor que con su intención es capaz de enamorar, maldecir o matar a su oyente. He aquí que las imágenes que dibujamos con las sílabas, nos dan a todos la capacidad de comunicarnos de una manera creativa o destructiva. Hasta el silencio puede usarse como Katana para torturar espíritus ajenos. Curar o destruir, todos somos responsables de lo que sale de nuestra boca...

De repente, escuchó un ruido, alguien tosía entre el público. No, no estaba dormida...

Poesía: Bocados de carne cruda


Ayer lloré porque hace mucho que no como.
Se me caen los dientes de inanición.
No es porque no haya comida,
pero la que hay no es buena.
Está cruda,
llena de nervios
y tumores.
Carne envenenada por tratamientos absurdos
y materialistas.
Carne podrida del humo tóxico
de sus propias palabras y acciones.
Seres crudos que no caben en ninguna mesa.
Amigos de la carne corrupta 

y que no entienden que las brasas le darán el punto.
Carne cruda y escorbútica,

disimulada con malas verduras.
Carne cruda incapaz de quitar el hambre 

o que inspira volverse vegano.
Carne cruda como insulto, 

como acepción vejatoria. 
En la mesa de los grandes 
no entra cualquier carne.
Carne débil, 

sin sabor, 
sin salud.
Carne cruda, 

como la del amigo que no crece, 
aunque el fuego de la forja
o del hogar levante vuelo.
Carne insuficiente, 

insulsa y agotada.
Como carnívora me abstengo de seguir probando 

lomos y carrilladas sin nombre ni apellido.
No quiero carne cruda.

11 ene. 2017

Minirrelato: El camino de los místicos

Valle
Había una vez un buscador obsesionado con la mística y el saber espiritual que rondaba siempre a los gurús para escucharlos y seguir subiendo. Pensaba que la meta estaba arriba, en la cima y ver desde la vista de Dios el mundo desde la alturas. Se sentía pequeño e insignificante a pesar de su gran acopio de conocimientos. 

Un día en su incesante caminar encontró a una mujer de edad indefinible cargando una mochila, pronto se encontró a su altura y la saludó. Estaba sorprendido de que alguien andase por aquellos senderos no dibujados en los mapas. Pronto empezaron a hablar y a ambos les extrañó que tuvieran inquietudes similares. Ambos hacían el camino hacia el pico de la montaña, eran escaladores que profundizaban en las grandes verdades escritas en el mundo invisible. Iban preparados para lo que hiciera falta, llenos de energía por ir acompañados en un tramo del camino. 

Pronto la mística dio paso a la prágmatica de las necesidades fisiológicas e hicieron una parada en medio de un valle, verde, hondo, lleno de arrugas y grietas. Mientras ella esperaba, se relajó mirando los accidentes del paisaje. Su mente se vació durante un instante y le vino a la cabeza una oración cantada y empezó  a recitar a media voz, acorde al silencio que se respiraba en aquel lugar. Él reconoció la lengua sagrada en la que ella cantaba, se sentó cerrando los ojos mientras la escuchaba. Después de un buen rato, ella terminó y dijo: 
- Ya no quiero subir a la montaña. 
- ¿Por qué?- Dijo él.
- Porque he vivido obsesionada por escalar picos, por ver, por saber, por callar mis inquietudes. Pero aquí y ahora, en este valle he encontrado la paz. 

Él la entendió y estuvo de acuerdo, durante unos instantes vieron y escucharon con los ojos del espíritu. Al volver a tierra, contrastaron visiones. Y se dieron por satisfechos volviendo sobre sus pasos, cada uno volvió a sus quehaceres con una perspectiva renovada... Quedaba mucho por hacer, pero a otro ritmo.

6 ene. 2017

Minirrelato: Sueños de un estado en democracia.


Clip-Art vectorizado
Hacía tiempo que había perdido sus poderes, quizás por robo o descuido. La intuición no le avisaba de nada, la clarividencia se había vuelto oscura. Ya solo contaba con su oído, que la engañaba más de la cuenta, pues los mortales sabían cómo modular la voz para que fuese persuasiva y capaz de arrastrar a jóvenes soldados ilusionados a morir.

Hacía tiempo que la democracia ya lucía sus mejores galas, y a pesar de eso se había convertido en alguien digno de lástima. Nadie la escuchaba, nadie se escuchaba entre sí. Nadie buscaba el bien común, la mayoría era una cifra matemática manejable ante aquellos que enredaban los hilos. Seres con traje y corbata unos, o con coleta otros, jugaban con la retórica, los tiros de cámara y los problemas superficiales para llenar pantallas en 'prime time'.

Democracia se volvía invisible, sabía que había héroes anónimos que luchaban por dignificarla: héroes de facto o teóricos. Algunos la llamaban vieja, que el peplo le quedaba grande. Pero lo que no saben los ignorantes es que ella es una diosa meta y producto. Meta como algo superior a lo que aspirar, producto de prácticas basadas en la gestión libre de elementos tóxicos y el interés propio de una casta.

Hablar ante un micrófono como si quienes los ven sean borregos es un craso error, la democracia lo sabe. Ella sabe que la crisis no saldrá como una mancha rebelde, a ella se llegó por un cúmulo de prácticas deleznables perpetradas por gente sin conciencia social. Ella sabe que la siguiente era de políticos, no hablarán a menos que sea necesario, pues estarán ocupados en primera línea en cumplir lo que prometieron al jurar su cargo: Servir a la humanidad. Sueño romántico o próxima realidad. Ella lo tiene claro, está harta de pervertirse, de permitir que su cuerpo sea mancillado por la mano de los corruptos y vacíos de corazón.

Democracia se lava las heridas y se tumba para soñar, para dibujar e inspirar a aquellos que deseen de corazón administrar la riqueza y la pobreza  para convertirla en el estado de bienestar, que no necesite esclavos para ser realidad. Que no necesite multiplicar mundos empobrecidos y desgraciados, para que unos pocos montados en monedas, cabalguen sobre las cabezas de los desposeídos. Que no hagan falta muros ni legislaturas para separar aquello que es inseparable. No -  niega ella, no es un cuento de Navidad, es el deseo de quien calla y os está dejando hacer, aquella cuyo nombre ya no es sinónimo de nada en el imaginario colectivo.  

Ella agarra fuerte la almohada y llora por la aparición de pro-seres (hombres y mujeres) que levanten su bandera y hagan avanzar a una sociedad que ahora se entretiene en la queja perpetua y eterna, esperando milagros que solo dependen de sus propias manos. Duerme, sueña, llora...

 

2 ene. 2017

Poesía: El banco (III)


Aquel verano acabó.
El eco de los besos
se diluyó en el tiempo.
Amaneció y nadie recordó
lo sucedido allí.
La noche se perfuma
con las flores coquetas,
embriagando hasta sus raíces
al que esté receptivo.
Se mezcla el olor a alcohol
con el sudor a feria.
¿Por qué quitas la mirada?
¡Y miras sin ver?
¿O viendo más lejos?
¿No ves la naturaleza salvaje,
lista para correr?
El banco-góndola-buque
se transforma en banco-nido.
Refugio de las almas sin alas.
El lecho de astillas del banco-nido
se transforma en astillas de banco- ataúd.
¿Muertos por no amar?
No, muertos por compartir el aliento
con seres agujeros negros.

Minirrelato: Cuentos de calendario

Julianne Moore. Calendario Pirelli 2017
Agendas, cuadernos y promesas. Este año va a ser mejor que el anterior, borraré las frases negativas de mi vocabulario, para que el Universo me encuentre antes. El año pasado aprendí todos los mantras, leí a todos los autores malditos y sin maldecir para que el alma 'distinga lo negro del blanco'- como cantaba Mercedes Sosa. Instrucción autodidacta para una mente inquieta y a la que todo le parece poco. Hablo con los vivos y los muertos, en el punto medio que es la abstracción, allí donde grandes y pequeños conectan para crecer. 

Agendas, cuadernos y promesas. Este año prometo no donar el corazón a lo loco, prometo ponerle cabeza al corazón y corazón a la cabeza. Para dejar de vivir en el extrarradio de la sensiblería o la lógica brutal. Prometo buscar la multipolaridad, ir más allá, hacia el infinito. Sola o acompañada. No pretendo que María Zambrano me espere, pero sería un detalle. No pretendo tomar café con Francisco Umbral, aunque sería 'multiadjetivalmente' prolija la fantasía. No pretendo que Alejandra Pizarnik duerma y sueñe con los ojos cerrados, no pretendo que Cesare Pavese vea a sus amantes camino de vuelta a casa, no pretendo que Bukowski deje de describir los infiernos etílicos. No pretendo que la lírica me aguante, no pretendo que la música me espere. Agradecida estoy a los nuevos trovadores que cada sombra en la oscuridad me recomendó de madrugada. Poetas que cantan en cursiva, amplían el oído, y la mente a través de sus 'quejíos'. 

Agendas, cuadernos y promesas. Este año no pondré fechas y plazos a la vida o la muerte, no anidaré expectativas rocambolescas sobre individuos fatuos y de obsolescencia programada. Me reiré de vuestros protocolos y vuestras cárceles de leyes inventadas. Ya porto mi propia jaula, no puedo con la vuestra también, tengo las manos ocupadas. Estoy fuera de los barrotes, pero suelo soñar que la paseo de madrugada, para recordarme que soy libre aunque haga duelo por las antiguas rejas. Síndrome de...  Colmada estoy, escriba universal.

Agendas, cuadernos y promesas.... Tic tac... Enero, febrero, marzo... Puedo prometer y prometo que...

24 dic. 2016

Minirrelato: Cartas al Universo desde la nada

Querido Universo:

Varias veces en diferentes tiempos y lugares, diversas personas me han dicho que poseo el don de la clarividencia, que algún día podré controlarlo o me llevará por delante. Sinceramente creo que es éste último quien manda.  Hace tiempo que escucho, veo y escribo. Pero no puedo intervenir,  es el tiempo quien me da la razón.

He rechazado tal don porque no aporta nada a nadie. Me siento como un explorador adelantado que cuenta lo que ve y cuando todos llegan ven lo mismo que tú. ¿Qué mérito tiene eso? Sí, Universo cuestiono tus decisiones a la hora de otorgar los dones. Supuestamente me has bendecido con el don de la palabra, mucha gente se sorprende de que sea capaz de describir emociones, que les ayude a identificar su reflejo en el espejo y se auto dibujen. ¿Qué mérito tiene decir una palabra en el momento adecuado? Yo me baño en el diccionario y hago mis abluciones al azar, que él me sorprenda. 

Estimado Universo, ¿para qué me mandas continuos mensajes en piedra? Hace años que encuentro patatas en forma de corazón, piedras en la montaña en forma de corazón, en la playa piedras con forma de corazón. ¿Será que me avisas de que la vida es amor o que cuide mi corazón? (Parece un anuncio de yogures para el colesterol) Universo, ¿me lo tienes que decir gráficamente para que me entere de que es el corazón y no la mente lo que tengo que pulir y abrillantar? ¿Para quién estoy limpiando ése trono? ¿Para un vivo, para un muerto o para el amor universal? 

Me has dado ojos para ver y reconocer cuando el agua de otro vaso está contaminado, pero no me espabilas con la picardía del mal pensante. Me das poderes, me instruyes en la existencia de las armas, pero me desarmas al dejarme la caja y no entrenarme. ¿Quizás no depende de ti? Mi instinto ya me dirá cuándo usar un diccionario, un compendio de retórica avanzada, palabras envenenadas a espuertas, odio en cápsulas, rencor en granadas y bombas atómicas de auto-desprecio.

Universo, subo y subo buscando la excelencia, pero cada vez estoy más sola. La apnea no me deja pensar y mi eco retumba entre la niebla. Me aburro y bajo a los infiernos, es divertido estar allí, todo de lo que me estaba reprimiendo allí es normal y no llama la atención, pero el olor a azufre te intoxica y se necesita respirar aire limpio.

Nada, pues me quedo en el punto medio y veo de todo, existen varias opciones. Hay que decidir. Pararse: No lo soporto es como una cárcel, los miembros se duermen, gangrenan y mueren. Retroceder: terrible, volver a los infiernos y los dolores del parto, los dientes, las inseguridades, las atrocidades atemporales que plaga la historia de testimonios aberrantes. O seguir adelante... Sigo sola, avanzaré, escribiré lo que vea y os esperaré. Si no he nacido en el tiempo que me corresponde, y solo puedo contar lo que veo, esperaré a que estéis preparados.

Al avanzar tanto, mis diálogos con la parca son habituales, hace tiempo que nos miramos a los ojos. Como dos soldados de retén en la frontera. Es discreta jamás me dice quién es el siguiente, no hablamos de trabajo. Tampoco quiero esa responsabilidad, pero si el mensaje es que os vais: temed al dolor no al final. Aún así el dolor tiene diferentes umbrales y no lo sabréis hasta hasta que os toque. Escuché que nunca se nos pone una prueba que no podamos superar, un dolor que no podamos afrontar.

No soy su escriba, es que me he sentado en un parque y estaba allí, conversamos un rato. Miramos a la gente y de repente sonó en el silencio: Es traducir al que no habla para el que no escucha. La Parca y yo nos miramos, nosotros no habíamos dicho nada... Así que eramos tres en ese diálogo imposible.

No soy clarividente, soy traductora. Mejor, creo  ....

23 dic. 2016

Minirreflexiones: De pleitos con el tiempo

El tercer precog
Llevo meses metiéndole prisa al tiempo: ¡Pasa rápido: agosto, septiembre, octubre, noviembre! ... Y diciembre trae noticias que te hacen echar el freno de mano. No vale para nada, no se vende tan barato. Converso con mentes ancianas, filósofas de ochenta y pico largos. Mas guerreras y exigentes que cualquiera de nosotros. Supongo que es porque ya hay cosas que les traen al pairo. Ven las noticias, saben los muertos del último atentado y echan la mirada de odio eterno al gobierno regente. Son libres, aunque vayan en silla de ruedas y te digan que conduces como los aprendices, que sus riñones quieren mimos no paseos a velocidad de crucero. ¡Pero corre niña, que se pasan las dos horas muy rápidas! 

Buscando el sol y aceras en condiciones para que una silla de ruedas pueda ejercer su derecho peatonal, nos encontramos con sombras y más sombras. Pasé frío, sudando del esfuerzo, contradicciones del curro. 

Este año da para muchos capítulos de mi insignificante vida. Soy la lenteja perdida, la que de vez en cuando se vuelve oscura para luego buscar la luz como una polilla. Buscadora con ansiedad ansiolítica. A veces me paso y otras me quedo corta. Quisiera salvar al mundo, hacer justicia, gritar por los que se callan, acompañar al que se siente solo, hablar con el que hace tiempo que no escucha más que tonterías. No me gusta hablar por hablar, me siento responsable de mis pensamientos y expresiones. Acertadas o no.

Sigo teniendo en plantilla a mis héroes que me inspiran historias, me encantaría tener un 'tú a tú' con ellos, sin peloteos, de mente a mente para saludar y ver qué nos podemos aportar. Los blogs y las redes sociales han ayudado a saber más de ellos. Ya sabía que eran humanos, tan humanos como las abuelas que cuido. Incluso mis abuelas tienen más anécdotas dignas de tuitear que muchos que se ven en pantalla. Hasta los héroes son mediocres, como yo cuando me lavo los dientes antes de irme a la cama. Acabo de recordar que leí a David Jiménez en una reflexión similar. En fin, espero que no diga que es plagio.

Me estoy acostumbrando a hablar claro y de frente, para algo soy casi una cuarentona que no esconde su edad. Yo no juego con las fechas, la muerte sabe perfectamente dónde vivo y todas mis rutinas. Así que si no hago juegos de números con ella, los humanos me dan igual.  Demasiado joven, demasiado vieja, demasiado ¿qué? Si tengo el mismo poder que tú para mirarte a los ojos y ver que tus pensamientos son turbios, y mientes más que hablas.

Miro el reloj, me pongo mil alarmas que apago una tras otra, me compré un calendario y tres agendas. Para apuntar, para tener la sensación de control que necesita mi mente. Puedo con todo, como siempre, es solo cuestión de hacer los malabares aprendidos. Ser flexible a los imprevistos y no perder la hoja de ruta.

Seguir con la cara pintada de camuflaje y el cuchillo entre los dientes, la mochila hasta arriba de 'por si a casos'. El uniforme y un café en la mano. Rumbo... A donde haga falta.

20 dic. 2016

Minirreflexiones: Espacios diogénicos

Hace tiempo que hice limpieza de trastos, mentales y en el corazón, se va más ligero. Y la Soledad tiene más espacio para bailar, por eso mis vacíos siempre están llenos. A veces, de diogénicos recuerdos o ideas sin florecer, pero atómicos siempre. Atómicos, ¿por qué? Porque hasta lo más insignificante e invisible tiene luz y energía suficiente para crear nuevos mundos.

A veces hasta a los muros contra los que chocas - he pensado 'estampas' pero así suena menos dramático- hasta a esa pared hay que agradecerle que te ayuda a girar en otro sentido. Cada uno tiene la madurez emocional que buenamente puede trabajar y se expresa agradeciendo, desagradeciendo o ignorando. No los juzgo, no estudié para juez, pero me gusta describir lo que veo, siento o me inspira el momento. 

Estas pequeñas líneas no son más que arpegios de algo mayor, una reflexión o texto más elaborado, lo sé, porque por la noche lo noto moverse como una culebrilla en mi cerebro. Lo sé, porque al leer, al mirar el atardecer en lo alto del monte con el frío acariciando mis mejillas y helando mi nariz, el cerebro toma nota de todo. Y durante unos segundos o quizás horas he visto la realidad al estilo Stop Motion y yo tomaba nota. 

Tim Burton
Bueno, bueno... Que con el café descafeinado vamos a otro ritmo.

2 dic. 2016

Minirreflexiones: Historias de amor y muerte (II)

Entre dos aguas, a la guitarra tocando Paco de Lucía, rasga las cuerdas como el remero de la barca del río de los muertos, mientras cánticos chamánicos se mezclan sin querer. Cuando el silencio se quita la ropa y muestra sus transparencias surgen los esperpentos, los recuerdos añejos, caducos desde que nacen. El pasado es una orilla, el turbulento río, el latente presente y el futuro la orilla de enfrente.

En las huellas dactilares se apelotonan las historias de otros, de muchos, son dedos que escuchan y que no pueden callar. Cada vez que le cuentan un secreto sufre y grita en silencio aquello que no puede contar. Respetando el sagrado convenio de la oreja confesora. A veces,  hasta las huellas dactilares se tornan grises en agonioso silencio, amoratados los cachetes de mantener la respiración. Apestosa apnea de las oscuridades ajenas.

Enfrentaos a vuestros propios demonios, sacadlos a la luz en soledad o en compañía. Que no os hagan falta traductores. No os castiguéis por ser humanos con ansias de eternidad, pero no volváis la realidad más terrible de lo que ya es. Nos masturbamos con películas mentales y ensoñaciones de una realidad mejor de lo que podemos crear.  Porque la fantasía siempre es calidad etiqueta negra y nos encantan las etiquetas con abolengo y lujo.

Usar un vocabulario bastardo es propio de las almas atormentadas y que no temen la crueldad de las palabras, la magia negra que pueden desprender. El oscurantismo implícito en cualquier demagogia barata a merced de cualquiera. Es como admitir por fin que hasta la llama de una vela tiene sombra. Comprobadlo.

Quería contar la historia de aquel viejo futbolista con un bote de crema hidratante en la mano, quería contaros la vida de su mujer que olvida cómo él la regaña por cansina pero no olvida cómo prepararle de comer. Quería contaros la historia de la "encargaílla" que me transmite la sabiduría de la cocinas. O aquella otra que mira con recelo cómo la edad le confiere canas y se le roban los poderes. Ella que manejaba las cajas de su imperio y ha quedado reducida a la cajita de metal debajo de la tele y a un presupuesto semanal.

Quería contaros tantas cosas, pero el río me vuelve dispersa, los miro y les digo: Protejan su memoria. Rompisteis moldes, fuisteis valientes,  tuvisteis vidas fascinantes. Sé por qué corréis, nadáis, gritáis. También escucho el latido de vuestro reloj y cómo cambia de cadencia, entiendo la urgencia... Mis dedos os dan audiencia, pero sois muchos. De a poquito, por favor...

Minirrelato: Leélo con acento argentino

Campesina mirando el campo labrado. Rico
Siempre hay un 'otro', siempre hay un 'él o ella' que inspiró un sin perdón eterno. Cada arruga que besás, en cada grieta de su piel dejás impregnada tu alma. Y ella plantó en ti su aura, que luego trajiste a casa, ¿che viste?

Llegaste al colchón acompañado, en su agua estaba tu boca. Viniste borracho de sus palabras y las vomitaste sin contemplaciones, con ordinariez. No hay perdón para el inconformista que llega y te mira a la cara con la candidez de un borrego. No hay te quieros para los boludos.


25 nov. 2016

Minirreflexión: Historias de amor y muerte (I)

No sé como titular esta reflexión. Es cierto y no lo es, porque la realidad es más dura que cualquier texto escrito con las entrañas. Arturo Pérez Reverte decía que podía describir con detalle cómo se apuñala o tortura a alguien porque él había sido testigo de la realidad aberrante que muchos queremos cegar.

20 Minutos
Hay muchas historias desgarradoras que no nos interesan si no van con el barniz del Dolby Surround y las gafas de tres D, para sentir cómo la sangre nos salpica sin mancharnos. Nos hemos vueltos señoritos mal educados que nos cuesta reconocer lo bueno que alguien puede tener. Si pueden, se sentarán en la parte de atrás del autobús procurando no ser vistos o desaparecerán entre la multitud no vaya a ser que les pidas algo. ¡Válgame Dios!

Hay mucho que ver y escuchar, este mundo no es apto para mentes sensibles que se evaden de la realidad haciendo manualidades o huyendo a paraísos perdidos. Las miserias lejanas, nos pillan lejos, es verdad. No tiene por qué importarte la miseria más allá de los kilometros de nuestra zona de confort. Pero, también aquí rascas un poco y descubres pequeñas historias y dramas salpicados de heces en las piernas manchadas durante días, porque las canas teñidas no les dan permiso para meterse sola en la bañera. Rubias de bote, o canosas de azulón, tapán sus miserias para que sus hijos sigan viendo en ellas a las Marilyn invencibles, que tenían la casa brillando y la comida preparada para ellos. Luchadoras esclavas sin horario y pocas horas de sueño. 

Los hijos ignorantes de tanta miseria les regalan armarios llenos de ropa de marca para callar sus conciencias,  muchas de esas prendas se guardarán sin estrenar y ya que les faltarán vidas para ponérselas. Se les dice, hable con sus hijos, que se desviven por usted, pero ellas están ancladas en su papel de superwoman y ven a sus hijos débiles en sus 'estreses' y responsabilidades. ¡Pobrecito mi Pepe! ¡Bastante tiene mi María!

Salimos a la calle a hacer los recados, y se preguntan unas a otras qué edad tienen, y las que todavía se mantienen en mejores condiciones se les sube el ego de tal manera que se ruborizan de gusto. Caminan agarradas a mi brazo, como si yo fuera el enamorado que algún día las cortejó, hasta que ven a alguien conocido y aunque el mundo les da vueltas del mareo, corren derechas como modelos de pasarela, luego asfixiadas y rendidas vuelven al brazo que les da estabilidad.

Siempre encuentran a alguien para comparar enfermedades y soledades, hablan de pastillas, residencias y sus precios.

-- ¡2000 euros! ¿Dios santo, quién gana eso hoy en día? ¿Qué haré pronto, no quiero molestar a mis hijos? No quiero ser un abuelo maleta.
--¡Pero mujer, hable con tiempo, dígales qué pasa: que no puede vestirse sola, que pasa muchos días sin asearse, que se puede caer y romperse algo.
-- Eso es lo que va a tener que pasar, que me caiga.
-- Pero, no es justo, ¿por qué tienen que despertar así? Vamos que tiene que bañarse que está manchada.
-- Noo, primero arregla el armario, saca la ropa de verano y mete la de invierno!
-- ¡Pero usted está primero, no puedo verla así!
--  ¡ Saca la ropa del armario!

Respiro hondo sin oler, el hedor que se confunde con las cremas y las colonias baratas. Nunca se han dejado cuidar y a la vejez tampoco lo permiten, ellas llevan el látigo hasta que venga la muerte a quitarles sus poderes. Mientras tanto, se pintaran los labios, la raya en el ojo, y procurarán ir conjuntadas. Irán agarradas a las paredes hasta las iglesias donde sus abluciones marcharán directas a un Creador que no estará presente en misa de siete. Sea como sea. Amén al Cautivo. ¡Viva el Cautivo!


24 nov. 2016

Poesía: El Banco (II)

Loiba, El País
La farola está apagada.
El verano se acabó,
Y con él sus excesos.
¿Cuántos se sentaron
y charlaron entre sus maderos?
Barcos varados,
Hasta la siguiente pleamar.
No hay tripulación,
La góndola se transformó
En navío de guerra.
Pero no hay tripulación.
¿Dónde están los marineros de las fotos?
¿Dónde los besos robados a chicas ciegas por el uniforme
y los propósitos de traer la paz?
El banco, góndola suspira solo en noviembre.
Echa de menos el verano,
y las historias falsas para conseguir cariño de urgencia.
La madera cruje entre el oleaje seco del ruido de los coches.
Banco seco porque la lluvia no viene a visitarlo.
El silencioso banco-góndola-navío
quiere ser trono de almas que desean morir entre sus astillas.
Él espera a oscuras a que llegues de madrugada,
para llevarte más cerca,
Donde los chasquidos se confunden con la furtividad de los que se refugian entre las sombras de un banco agrietado y seco. Veranos mejores han vivido sus maderas viejas. (YSH)

* Enlace de interés. El banco (I)

25 sept. 2016

Minirrelato: Los poetas caminan por los callejones

Alcazaba y circo romano
Me he visto paseando de la mano a hombres perdidos por mis pasos, los arrastro hacia los callejones. Se ríen asustados pensando que voy buscando el rinconcillo para que sus manos hagan viajes gratuitos a los recovecos ocultos a cualquier mapa. Me río, no es nada de eso, no hay lujuria en el brillo de mi mirada. Pero siento su pánico, no están acostumbrados a que exista una ella que los guíe a ninguna parte.

No saben que es la poesía la que les aprieta la mano, les sonríe y les anima a perderse en los callejones oscuros. No saben que es ella la que corre detrás de la Historia, detrás de la musa y los arrastra estimulando la fantasía de que la hembra quiere lecho. Me río porque no es nada de eso. 

Yo, la hembra, la poesía, la muchacha que mira con alegría de compartir lugares ocultos, donde sabe que están los rastros de Picasso, de los monjes agustinos, de Rueda, de Cánovas, de Altolaguirre.. Agilizamos el paso detrás de los soldados que guarnecían la Alcazaba... Todo, todo eso le iba contando hasta que me di cuenta que en mi mano solo había una mano sin alma. Con el reto no había despertado en el muchacho el ansia por descubrir sino por cubrir. Decepcionada, solté su mano y lo dejé a los pies del circo romano, perdido y solo, pensando que perdió la oportunidad, en la higuera del callejón picassiano, de agarrar seno o robar un beso.

23 sept. 2016

Poema: Otoño, arena en los ojos y otras profecías

Otoño
He tenido que poner música,
para no escuchar las olas en la orilla.
He buscado letras acordes a mi interior.
Dentro ya es otoño,
Aunque la sal se convierte en pelusilla,
y tenga arena
en todos los pliegues
de una piel en curva.

Es verano muerto en el interior,
pero los árboles no se han enterado aún,
no se han teñido de marrón,
ponen sus hojas a danzar,
pero sin el viento que las haga volar.
Son como un bailarín sordo,
que baila con música mental.

Me dijeron que encontraría 
el amor en la tercera estación,
pero aquí es verano aún.

Vivir junto al mar,
permite baños en septiembre.
Vivir junto al mar,
te hace ver cuerpos de gimnasio
que pasean en la orilla
o se meten en el mar,
donde el agua no les cubre.
Parejas de iguales o
parejas de distintos.
Todos tienen arena en los ojos,
están ciegos.
No saben que él o ella,
está esperando a que la noche cubra la playa,
para librarse de la arena,
y buscar las hojas ocultas en la oscuridad.

De noche la madrugada es otoñal,
las hojas no caídas pasean desnudas junto a los semáforos.
La profecía no se cumplirá.
Me dijeron que esperase junto al árbol de hojas muertas.
Moreno de ojos limpios y brillantes,
como las estrellas que saben a mar.

El otoño junto al mar,
con las palmeras de guardianas en la avenida,
son enormes sujeta velas maldecidas por el madroño.
En la playa el verano es eterno.
Y llegará octubre convirtiéndose
en una fecha ficticia en el calendario,
pero no en temperatura.
Sigue haciendo demasiado calor,
para buscar el amor de la chimenea,
para buscar pieles en movimiento.
Gafas de sol para nadar,
y para que la mirada no delate
pupilas dilatadas.

Arena en los ojos,
poemas tristes,
que lloran una estación robada.
El tren continúa vertiginoso hacia ninguna parte.
Penélope sigue sentada en la estación,
porque lo vio pasar sin parar.
Los amantes profetizados
nunca se conocerán,
al atardecer,
al calor de un café.
Están junto al mar engañando al tiempo,
riéndose del cambio climático
y sus falsos calendarios.

De día la playa manda,
de noche,
los semáforos imitan los árboles caducos.
No hay otoño,
no hay árboles desnudos.
Te esperaré en un semáforo en rojo,
con un café en la mano,
justo al atardecer.

No llevaré gafas de sol para esconder miradas,
la arena estará con sus iguales.
Ningún grano de sal sabe igual que una hoja desterrada.
No puedo escribir mi nota
en aquella hoja cansada que llevaba el viento.
Nunca un grano de arena se convertirá
en un marca páginas del libro de poemas,
inspirados en una vida junto al mar.

Junto al salitre que cubre el puerto de los barcos
que se transforman en cuerpos nadando a ninguna parte.
Te espero, mientras exista la madurez sin canas,
Sino vienes, encuéntrame junto a Penélope.
Buscando hojas para vestirme de árbol caduco.

20 sept. 2016

La sombrilla, reflexiones: ¿Poesía vs Periodismo y Manuel Alcántara de por medio?

Manuel Alcántara. Foto: Diario Sur
Un frío e inerte telón de acero separa la poesía del periodismo. La guerra fría empezó en algún momento fechado en el librillo del cronista. ¡Periodismo es periodismo!- gritan algunos, mientras los antisistemas apuestan por un periodismo lírico, épico, rococó, o rocambolesco. Las filas se difuminan, pues en todo periodista hay un escritor que fuma sintaxis delante del ordenador.

El debate ha llegado a un punto desde el que se analiza la banalización de la información y sus fuentes de una manera tan dramática, que se ha visto necesario defender el uniforme para que se le reconozca como parte de las fuerzas del orden dentro del caos. Uniformado, encorsetado, peinado de coherencia y abusando del barniz del saber estar, el periodismo frunce el ceño y habla con voz afectada, como lo haría un médico o un notario. Es cierto, que en algunos contextos la poesía solo cabría en el periodismo, disfrazada de soldado, dando fluidez a la fórmula: "sujeto+verbo+predicado".

La poesía no es sólo contar sílabas y escribir sonetos a la amada. La poesía es luz todos los días y no tiene que caer en el empalago. La poesía es visionaria, los visionarios son seres despiertos. Pero, ¿quién está más despierto que un periodista? La iluminación surge si no la matas, si no la tapas, ni la encubres. Simplemente, dejándola ser. Un texto fluido, que te permite deslizarte entre sus líneas, eso es poesía en movimiento.

El periodista uniformado puede ser poeta por obligación o por convicción, no le queda otra, las letras llevan implícitas el lirismo. Que surjan debates que intenten poner fronteras entre la poesía, el periodismo y sus híbridos reportajes o el divino columnismo, es interesante. Batirse en duelo por los adjetivos calientes en detrimento de los fríos y rigurosos, es estimulante. Que el mayestático coja protagonismo, los despectivos y todos los valorativos al fin, es arriesgado. La suma volvería subjetivo al ya presunto objetivo periodismo de cinco columnas.

Francisco Umbral decía que el poeta que no escribe todos los días, salvo cuando está enamorado, es un presunto poeta. La poesía es iluminación, es cierto, pero también lo es el aura y el verso suelto del titular. Ponerle adjetivos y requiebros al periodismo para convertirlo en pieza de arte, no siempre es necesario. La noticia es urgente y utilitaria. Un ladrillo para construir. Tanto el periodismo como la poesía son un arte en sí mismo, y hay que acudir a los grandes para aprender de la huella de sus pisadas, leyendo a Manuel Alcántara, maestro que se define poeta y periodista. Definiciones que son algo más que apellidos, son los perfiles de un ser dinámico que se desdobla para convertirse en alguna criatura mitológica capaz de jugar con agua y fuego creando espejos de formas infinitas.

Esta reflexión surge tras escuchar a Carlos Aganzo, Manuel Castillo, Jesús Nieto, periodistas y Juan José Téllez, responsable del Centro Andaluz de las Letras (CAL), que juntos arrancan el ciclo temático de 'Poesía y Periodismo. De Norte a Sur'. Manuel Alcántara, no pudo asistir al evento, pero recibió un galardón por su trayectoria poético periodística.

"El mundo tiene que cambiar, porque lo que somos los poetas, no vamos a cambiar nunca.” Los poetas al poder, Manuel Alcántara.

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