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Opinión: Síntomas del fin de una era: ¡Bomba va!

Sí, ya sé que no está el horno para farolillos. Y que los legos inundan la tierra. Este post será aburrido y soporífero. Lo advierto, que luego no quiero quejas. Voy pa'llá.

Que el mundo está dando los últimos coletazos de una adolescencia trabajosa, rebelde,  contestataria y pelín autodestructiva. Eso lo hemos sufrido todos, aunque no leamos el periódico o sigamos el thriller del telediario.  A los legos-entendidos no les hace falta escuchar los análisis de los expertos, que explican sobre los atentados perpetrados últimamente, se conforman con pensar en que son cuatro locos que se inmolan por dinero o una fe mal entendida. Los expertos nos instan a mirar más allá de las teorías conspiranoides, éste nuevo tipo de terrorismo es producto del fracaso de la integración.

Los hijos de los inmigrantes nacen con las raíces fuera. Con el sentimiento de desarraigo grabado en los genes, con el dolor del que no tiene tierra. La globalización ejerce una nueva aculturación. Un individuo sin t…
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Opinión: Síntomas del fin de una era. La fragoneta

"Fragoneeeeta, ya no me acuerdo donde aparqué la fragoneta" Letra Unamisma.  
Sí, aquí estoy a ver si me sale un jingle que me saque de pobre. Ya que no lo hace mi carrera, ni mis títulos, ni mi currículum. Voy con el uniforme de camuflaje a todas partes. Discuto con mis clientes de que la tarifa de precios es justa para no morirme de hambre. Porque lo de trabajar por la voluntad, mire usted, lo llevo fatal.
El tema económico lo llevo tan mal que hasta me he peleado con un amigo porque dice que no va a buscar pareja hasta que no haya mejoría económica. Hasta que no haya estabilidad- dice. ¿Estabilidad? Pero, si mi psicóloga me ha tenido que explicar dos o tres veces que eso ya no existe. Como los reyes magos, Winny de Pooh, o que la princesa se pondrá morena a la sombra.
¡Madre de Dios! Por si fuera poco,  hoy me ha dado por llamar a la mía a Canarias quejándome de que yo pensaba que la crisis se acababa este año, estamos en marzo y las oportunidades siguen anoréxicas. Se po…

Opinión: Como canta Sabina

Trabajo en pijama blanco, nada sexy porque me queda varias tallas grande. Lo bueno de ir uniformada es que eres más visible al conductor del bus. Y en las carreras detrás suya, ya tengo preferencia. Código de colores, respeto al disfraz uniformado. No sé, pero me espera.
En muchas conversaciones entre mujeres, ver a un varón uniformado es sinónimo de miradas furtivas disimulando, o no, ardientes y lascivos comentarios, hasta con el marido delante. Y el otro callado, resignado por el tópico. Ya que a él le sobraba el uniforme en las féminas. Comentario que guardó para sus adentros, pues como canta Sabina: "Si me preguntas por la vida. Lo niego todo. Aquellos polvos y estos lodos."

Minirrelato: Para esos muertos

Cuando caminas por el jardín de los muertos y respiras su aroma diverso y lleno de matices. No puedes más que admirar la belleza de lo efímero y aplaudir sus esfuerzos por caminar entre los vivos sin que se note que están muertos. Si en tu camino encuentras a alguno perdido, dale la mano y condúcele al desierto, pues el lugar de los muertos no es el cementerio. El polvo busca el polvo en aquellos lodos. Ellos son nómadas eternos en busca de una piel que los habite, un sol que los queme y una arena, que como notario, tome acta de sus efímeras huellas. Ahí van en procesión los muertos cargados de corbatas o discursos engomados. Buscan el oasis que los refugie, la matriz-tumba que los haga revivir. Tú oyente no seas sujeto paciente y tradúcele al muerto las indicaciones para que sus huesos descansen, o dejen de ser muertos sin objeto ni propósito. Pues, la muerte es libertad, y la libertad sueño.

Minirrelato: El almendro en flor. La promesa.

Allí estaba ella, susurrándole al oído consejos o poemas, dependiendo del momento. Se sabía una mujer bella, inteligente, con ganas de superarse y aprender. Cuando encontró una oreja con camino directo al corazón supo que tenía que quedarse. Llegó el momento de transformar la unidad en pluralidad. Se sentía entusiasmada. Notaba como las raíces de sus pies se clavaban en la tierra, las flores que llevaba enganchadas al pelo empezaron a abrirse. La bella se convirtió en almendro. No estaba enterrada debajo. Era un árbol completo.
Los pájaros gustaban de posarse a conversar y cantar entre sus ramas. ¿Dónde está tu amado? - Le preguntaban a veces. Ella sonreía y decía: Está dentro de mí. Dejé la mesa puesta y cuando buscó el descanso del guerrero, colgó la armadura y se sentó a comer. 
- ¡Qué amor más raro!- repetían los pájaros que tenían a su pareja al lado. Ella sonreía de nuevo. Mi amor es espiritual, sin barreras de tiempo, lugar o cuerpos caducos. No tiene arrugas y nuestra descend…

Minirrelato: Cadena de cuentos macabros

#Cuento1: Cuando ruge el león, tiemblan las hienas. Cuando abre sus fauces no se sabe si es de rabia o de dolor. Si el rey llora, la selva se inunda. ¿Qué hace el rey cuando el cielo se torna gris y sus viejos huesos se quiebran en cada paso? ¿Qué hace el felino si sus ojos ya no ven? ¿si confunden la presa con el amigo? Entonces el león sabe que es hora de irse y desaparecer. Marcharse allí donde mueren los elefantes. Los huesos se confunden con otros huesos y no hay abolengo. Un león sabe cuando es hora de marcharse.
#Cuento2: Cuando llega el invierno, la muerte se recrea en la naturaleza creando belleza en la destrucción misma. Muchos temen ese estado que sobreviene sin previo aviso, aunque se hagan estimaciones. Al luto le puedes poner el color que quieras, es tan subjetivo como la manera en que lo vives. No ha muerto nadie y se siente la muerte a la vera, el espíritu se resquebraja de forma invisible, pero perceptible para las almas sensibles. Cuando ves que has ini…

Minirrelato: Agitado pero no revuelto

Hablar de lo divino y lo mundano, mezclado, no revuelto, frío y con dos aceitunas, es duro. Ponerte delante de alguien y empezar a disertar sin saber si te va a entender, si te va a traducir correctamente. Lo miras a las pupilas y finges ver a través de ellas. Presumes de tenerlo todo controlado. Respiras hondo, abres la boca y sacas las mejores armas que la dialéctica te pueda ofrecer. Entiéndase, morralla, pues de aquello que presumimos los humanos, de una buena lengua. Casi es mejor que la amarre, y utilice ese músculo para mejores lides...
Así empezaba su discurso ante una sala llena de gente que no conocía de nada, y a los que prefería no imaginar desnudos para no salir traumatizada. Tampoco quería imaginarlos sentados en el water mientras leen su tablet y discuten con el papel higiénico. Le habían dicho que para superar el miedo escénico tenía que tirarse a la piscina, que ella sabía cinco veces más de su tema que el público, y que si se equivocaba no se iba a notar. .
Esas per…

Poesía: Bocados de carne cruda

Ayer lloré porque hace mucho que no como.
Se me caen los dientes de inanición.
No es porque no haya comida,
pero la que hay no es buena.
Está cruda,
llena de nervios
y tumores.
Carne envenenada por tratamientos absurdos
y materialistas.
Carne podrida del humo tóxico
de sus propias palabras y acciones.
Seres crudos que no caben en ninguna mesa.
Amigos de la carne corrupta 
y que no entienden que las brasas le darán el punto.
Carne cruda y escorbútica,
disimulada con malas verduras.
Carne cruda incapaz de quitar el hambre 
o que inspira volverse vegano.
Carne cruda como insulto, 
como acepción vejatoria. 
En la mesa de los grandes 
no entra cualquier carne.
Carne débil, 
sin sabor, 
sin salud.
Carne cruda, 
como la del amigo que no crece, 
aunque el fuego de la forja
o del hogar levante vuelo.
Carne insuficiente, 
insulsa y agotada.
Como carnívora me abstengo de seguir probando 
lomos y carrilladas sin nombre ni apellido.
No quiero carne cruda.